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Las mujeres de mis hijos mis mujeres


A pesar de mis casi 56 años, soy un hombre muy caliente y siempre me encuentro a alguna mujer para satisfacer mis ansias varoniles. Siempre me ha gustado el sexo y me encanta mucho los relatos de muchas personas aprovechando claro el anonimato. Mi vida puede ser objeto de realización de pelicula, pero para triple x.

Desde pequeño me di cuenta que yo era muy caliente, más que cualquiera de mis amigos de mi propia edad. En esos años no teníamos internet y el tema sexual era muy restringido en los hogares, sin embargo me las ingeniaba para espiar a mis tías y primas para verlas desnudas o en ocasiones en plena acción sexual con sus novios y maridos. A los once años ya me masturbaba viendo algunas revistas porno de la época. Sentía un necesidad de oir, ver o sentir cosas eroticas, algo no estaba normal conmigo, pero en esa época eso era un tabú.   Además quiero indicar, sin falta de modestía que la naturaleza me obsequió un miembro de casi ocho pulgadas, que fue la delicia de muchas de mis amantes.

Mi padre era un hacendado, uno de los más ricos de la región en aquel entonces, era el clásico machista y tuve la suerte de ser su único descendiente varon de cuatro hijos, uno de ellos fuera de matrimonio, debido a ello, me sacaba a trabajar desde temprano con él y cuando el enfermó muchos años después, yo me quedé al frente de la hacienda principal, es decir era el señor de la finca. Durante esos años, me estuve fornicando a casi todas las sirvientas de la hacienda, no tenía mucho tiempo por el trabajo, de buscar una relación normal en el pueblo.

Años más tarde con mi padre y madre ya fallecidos, me junté con una linda mujer del pueblo que llegó como jefa de la servidumbre, ella tenía dos hijos varones resultado de su relación anterior con un hombre.   Esta mujer de nombre Catalina, me tranquilizó mis ansias sexuales, ya que era tan caliente en la cama como yo, y bien podiamos coger a cualquier hora que ella estaba casi siempre disponible.   Durante ese tiempo yo quise tener un hijo, pero no lograba embarazarla, fui a un consultorio médico y determinaron que el del problema era yo, parecer ser que mi leche no tenía la cantidad suficiente de espermatozoides o algo asi. Tenía un gran pene pero no me funcionaba para tener hijos, que ironía!!.   Y aquí empieza la historia caliente que quiero compartirles.

Mi mujer murió cuando yo tenía 45 años, sus dos hijos me veían como su padre, el mayor Carlos se juntó con una chica de 20 años, le llamaremos Pamela que era de la ciudad. Pamela era de una estatura no muy alta, sin embargo tenía una preciosa pechuga, dos lindos y grandes senos duros que ella sabía lucir, su trasero estaba formado por dos solidas nalgas en forma de globos. Se veía muy rica ya que le gustaba vestirse muy sexy con vestidos cortos y minis, y yo me encontraba supercaliente y buscaba sexo urgentemente.

Comence a insinuarmele y decirle cosas bonitas de su cuerpo, lejos de enojarse o alejarme, Pamela se sonreía y también empezó a coquetearme. Como buena chica citadina, le gustaban las cosas buenas, perfumes, vestidos y lujos, y yo tenía la solvencia economica de poder darle, ya que yo era el patron de las haciendas y mis hijastros eran mis caporales.

Cierta vez que envié a Carlos a la ciudad para cerrar un negocio, Pamela se quedó sola, era mi oportunidad. Le insinué que quería llegar a su habitación después de la cena, quería enseñarle algo que le había comprado la última vez que había ido a la ciudad, ella aceptó y dijo que me esperaba a media noche, para que mi otro hijo no se diera cuenta. Cuando llegué a su habitación ella estaba sobre la cama, con una ropa interior muy sexy, el sujetador de una tela fina, era de un negro transparente que le dejaba ver bien sus dos tetas y sus grandes pezones, la tanguita era del mismo juego y apenas un hilito pasaba por sus nalgotas.

Cuando entré me dijo que cerrara con llave la puerta, luego de pie frente a ella, saqué de mis bolsillos una cadena de oro de esas que se ponen en el tobillo las mujeres, y le dije que era el obsequió que le había prometido, ella estiró una de sus piernas y me dijo que se lo pusiera, me senté en la cama y se la puse en el tobillo, luego con su pie empezó a acariciarme el torso, tenía unos pies muy bien cuidados y pintados de rosa, bajo su pie y me frotó el paquete, el cual ya tenía erecto casi desde que entré a la habitación. Le tomé el pie con las manos y lo llevé a mi boca, lamí cada dedo y luego los fui chupando uno por uno; a ella pareció gustarle ya que comenzó a emitir cierto ronroneo de gatita y cerraba de vez en cuando sus ojos.

Mientras le chupaba el otro pie, me fui quitando la camisa y el pantalón, el ambiente era muy sensual; saqué mi verga y con sus pies de ella me lo masajee, como masturbándome con ellos, eso para mi era nuevo.   Pamela cuando vió la longitud de mi pene se sobresaltó, pero una picara sonrisa me decía que ya se lo imaginaba dentro de su chuchita.

-Uy que rica se ve su pija!- me dijo, y acercándose a gatas sobre la cama, la tomó y dándole primero unos besitos en el glande, la metió lentamente en su boca mientras la chupaba; Pamelita tenía experiencia en mamar vergas por lo visto, ya que lo hacía de forma deliciosa, luego bajó con sus labios y lengua a mis bolas y las chupó con estilo.

-Acuestate en la cama!- me dijo, me acosté boca arriba, ella se colocó entre mis piernas y siguió mamándome la verga, sus chupones era cada vez más fuertes y en ocasiones mi verga se perdía casi totalmente dentro de su boca. Luego de ese tratamiento se quitó el sosten y se puso mi larga verga entre sus tetas y me masturbó con ellas, solo en revistas había esto, se sentía delicioso, mi pene estaba tan duro como el concreto. Ahora yo quería entrar también en acción, asi que le pedi que se subiera encima de mi, que quería comerme su rajita, mientras ella terminaba de chupar mi verga.

Asi que Pamela se quitó su tanguita y girando me colocó su rajita depilada a la altura de mi boca, su cosita era rosadita con prominentes labios vaginales, coloqué mis boca en su rajita, como dándole un beso apasionado, ella gimió en el momento que mi lengua comenzó a explorar la longitud de su sexo, en un momento mojó toda su parte con liquidos viscosos con fuerte olor a hembra. La tomé con los brazos sus grandes nalgas y le atraje más su chuchita hacia mi boca, de ese modo mis chupadas eran más profundas y mi lengua podía jugar con más facilidad con su clitoris, ella soltaba mi verga y se quejaba de placer, y pedía que le siguiera haciendo ese tratamiento.

Mientras me comía esa húmeda rajita, mi nariz estaba pegada a su ojito del culo, parte que para mi es muy sensual y erotica, al parecer Pamela había utilizado algún shampoo intimo porque olía rico, asi que solté su clitoris de mis labios recorrí con la lengua su hoyito negro, ella se quedó quieta unos segundos, como degustando mi labor en su culito, sus pequeños gemidos me hacían pensar que lo disfrutaba tanto como yo.

Bueno, ya estaba bueno de mamar, asi que la baje de encima de mi y ahora la coloque a ella horizontal boca arriba y le separé sus piernas, me subí sobre ella guiando mi verga a la entrada de su vagina, la cual estaba empapada de saliva y de sus liquidos lubricantes, asi en la posición de misionero, se la fui clavando poco a poco, ella me decía que la sentía grande, que me fuera despacio, asi lo hice, lentamente se la fui metiendo hasta que solo mis cojones quedaron afuera, luego la empece a pistonear también lentamente mientras se acostumbraba a tener todas mi ocho pulgadas dentro de su chuchita. Ella empezo a jadear a la vez que me tomó por la cintura aferrándose al movimiento de cintura que yo le daba.   Que rica estaba la mujer de hijastro!, tal como la había imaginado, linda y bien puta en la cama.

Mientras me la cogía mis labios buscaron por fin sus dos enormes carnes, le mamé las tetas y los pezones hasta saciarme, hasta que sus tetas y pezones estuvieron colorados. Ella gemía más fuerte cada minuto que pasaba, sentí que ella estaba a punto de venirse y asi fue. Pamela clavó delicadamente sus uñas en mi espalda y luego una serie de pequeñas convulsiones me indicaron que la nena se estaba corriendo. Su vagina se llenó de sus eyaculaciones.

Cuando terminó su orgasmo, la coloqué en cuatro sobre la cama y le clavé mi verga en su rajita de un solo empujón, su chuchita se la tragó toda sin chistar debido a que estaba bien lubricadita; mientras le bombeaba mi verga adentro, pude tocar y manosear sus ricas y bien formadas nalgas, nuevamente Pamela comenzó a jadear de placer, pidiendome que la siguiera clavando con fuerza. Asi también, más tarde le meti un dedo en su ano y lo movía adentro acompasado al ritmo de la follada. Ella seguía gimiendo y movia su culo como degustando mi dedo, eso me hizo pensar que mi nuerita ya cogía por allí.   

Asi que comence a lubricarle su ojito del culo con sus jugos vaginales, ella presentía que yo la iba embestir por allí, ya que me decía que lo hiciera suavemente, le saque la verga de su rajita y la puse en la entrada de su ano, la empujé y se fue deslizando hacia adentro de su recto, Pamela sabía como relajar sus musculos y su culito para no sentir dolor, en poco tiempo más de la mitad de mi verga estuvo en el fondo de su culito. Luego la empece a embestir aumentando la fuerza y la velocidad de la penetración, en un instante estabamos en un ritmo delicioso de sexo anal, entre gemidos nos venimos casi juntos, primero ella comenzo a emitir un chillido y luego yo le deposité un chorro grande de esperma dentro de su recto. Fue una maravilla de venida!.

Nos quedamos un rato besándonos sobre la cama, además yo le seguía chuápando sus pezones, ella destacó mi hambre por el sexo, ya que me veía aún insatisfecho, asi que masajeo con sus manos mi verga y la fue poniendo de nuevo dura. Se subió sobre mi y se sentó encima de mi verga, luego empezó como a restegarse contra ella aún sin metersela. Este tratamiento rapidamente tuvo su efecto, ya que mi verga se fue erectando. Después ella la tomó con sus manos aún semierecta y la colocó en la entrada de su vagina, con su peso la metió y comenzó a moverse hacia adelane y hacia atrás, poco a poco mi verga se endureció adentro de su rajita, podía sentir como al crecer iba dilatando y abriendo las paredes de su gruta, luego Pamela me cabalgó la verga como una buena jinete, mientras se daba gusto, yo me senté un poco para seguir mamando sus preciadas tetas, asi estuvimos un buen rato hasta que nuevamente entre gemidos volvimos a corrernos, un nuevo chorro de semen le deposité en su vagina.   Había sido una rica sesión, sin duda.

Ese solo fue el inicio, Pamela la esposa de mi hijo se volvió mi amante incondicional, era tan caliente como yo en la cama y quería sentir mi verga adentro a cada instante, yo enviaba a mi hijo de comisión a la ciudad frecuentemente para inclusive dormir con ella toda la noche. Claro que ella siempre me pedía alguna cosita que yo le regalara.

Mi otro hijastro que llamaremos Antonio, tenía una novia que llamaremos Jenny, la chica era muy linda, con un cuerpo de modelo, es decir, delgada con un par de buenas nalgas al terminar su espalda, senos pequeños, pero piernas largas. También le gustaba vestir con vestiditos cortos. Solo de verla se me paraba la verga, realmente la llegué a desear. Y llegó el día al poco tiempo de ser novia de Antonio.

Desde algunas semanas, Jenny y yo nos haciamos ojitos, como coqueteanado, es decir que también yo le interesaba, no se si era por el dinero o no, total no me importaba. Ese día mi hijo la invitó a cenar con nosotros, luego nos fuimos a la sala y nos tomamos unos tequilitas, solo que Antonio abusó de ellos y se veía bastante tomado. Mientras platicabamos en la sala,   Carlos, Pamela, Antonio, Jenny y yo; me senté de frente a Jenny, sus piernas realmente eran bellas y su minifalda dejaba apreciar casi su totalidad. Ella se dió cuenta de ello y lejos de taparse abria coquetamente más su piernas, o las cruzaba, de modo que más de alguna vez, le pude ver su pequeña tanguita blanca.

Cuando tocó la hora de despedirse, yo no permití que Antonio la fuera a dejar en el automovil, ya que se miraba muy ebrio, asi que le dije que yo lo haría, en el camino nos fuimos platicando muy animadamente con Jenny, era un chica muy liberal en el tema sexual, le fui endulzando el oido diciendole que era muy bella y que era la chica que quería para mi hijo, que al final él heredaría una de las haciendas, pude ver que sus ojos se abrieron de par en par, durane la conversación le coloqué una de mis manos en sus piernas, ella no hizo el menor intento de quitarla, entonces empece a acariciarle sus muslos delgados, ella estaba sin moverse, decidí avanzar y cuando me acerqué al frente de su tanguita me tomó la mano con su manita y la detuvo, cerró sus ojos y la guió lentamente hacia dentro de su ropa interior, lo primero que palpé fue su vulvita, estaba toda depilada, no tenía ni un solo pelito en su chuchita, luego, le acaricie con los dedos sus labios vaginales y uno de mis dedos recorrío en medio todo lo largo de su rajita, estaba levemente mojadita, la seguí acariciándo hasta que su cosita era casi un charquito de jugos vaginales. Ella gemía timidamente con los ojos cerrados, degustando el tratamiento, yo había reducido la velocidad del automovil en la carretera, para no tener mucho riesgo de un accidente. Luego abrió los ojos para decirme..

-Por que no se detiene por allí en algun lugar?- me dijo entre gemidos la sensual Jenny.

Asi que sin perder tiempo me metí por un camino alterno oscuro, estacioné el vehiculo y la jalé hacia mi para besarla, nos dimos un rico beso de lenguita, ella tenía puso su manita sobre mi bulto del pantalón, luego bajo el zipper y metio la mano dentro de mi pantalón y me sacó afuera la verga erecta, ella decidida bajó su cabeza buscando con su boca mi masculinidad, se metió el glande en la boca y empezó a chuparlo casi con desesperación, subiendo y bajando la cabeza para mamarla. Mientras me lo hacía yo me limité a meterle la mano entre su tanguita por la espalda y acariciarle sus bellas nalgas y en ocasiones también la redondez de su culito.

Al poco rato le dije que nos pasaramos al sillón de atrás, ya que estariamos más cómodos, ya allí ella se colocó encima de mi, abierta sobre mis piernas, le hice a un lado su tanguita y sentada le fui clavando mi verga en su rajita, estaba tan mojada que la penetración fue rapida, se fue ensartando mi pene completamente dentro de su chuchita mientras gemía con fuerza, finalmene la tuvo toda adentro, como era delgada yo mismo sentía que la tenía metida hasta los ovarios de esa chiquilla.

-Que grande la tienes suegrito y que rica esta!!- me dijo la muy putita.

Diciendo eso y empezó a cabalgarme con fuerza, yo le bajé los tirantes de su vestido y dejé descubiertos sus senos, los cuales no era muy grandes como los de Pamela pero eran bien formados y duritos, asi que mientras ella se movía incrustandose mi verga, yo le mamaba sus tetas. Debo decir que su vagina era bastante estrecha a pesar de la lubricación, podía sentir que mi verga se friccionaba con fuerza a sus paredes vaginales, la sensación era por demás deliciosa. Los dos gemimos como animales allí adentro del automovil, como era un lugar solitario, no teníamos pena de ser escuchados; luego, ella fue la primera en correrse, pero no dejó un solo segundo sin moverse encima de mi verga, seguimos otro buen rato cogiendo en la misma posición, yo estaba controlandome para aguantar hasta que tuviera un segundo orgasmo, asi que seguimos cogiendo otros quince minutos, cuando sentí que estaba por llegar, le tomé con las manos sus nalgas y subí un poco la pelvis, de modo que la penetración fuera lo más profunda posible, entre jadeos, gemidos y chillidos los dos nos corrimos al unisono, mientras eyaculabamos nos abrazabamos fuerte. Senti un gran chorro de esperma salir por la punta de mi verga, ella me abrazaba y gemía. Fue un exquisito palo!!.

Después de esa noche, la estuve frecuentando y salímos varias veces a coger en motel. Jenny siempre se esforzaba en la cama para satisfacerme, no dejó de ser la novia de Antonio. Es más, casi convencí a Antonio que Jenny era la mujer ideal para él. Asi que semanas más tarde en una costosa ceremonia matrimonial, Jenny se hizo mi nuerita.

Fueron buenos años de sexo para mi, tenía dos mujeres jóvenes en la casa con las cuales satisfacía mis abrumadores deseos sexuales. Era amante de las mujeres de mis hijastros.   A los 50, a pesar de que mi cerebro pedía sexo mi cuerpo ya no tenía la misma potencia para satisfacer a las hembritas, sin embargo un médico amigo, me recomendó la viagra y creanme que mis problemas se terminaron, es más aumentó el tiempo de la follada para cada una.

Jenny resultó embarazada hace dos años y quería chantajearme con que era hijo mio y no de Antonio, pero yo le enseñé mis examenes médicos donde me diagnósticaron ser esteril y ya con eso dejó de molestar.

Yo se que muchos de ustedes no estaran de acuerdo con mi actitud, pero total no me importa.






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Nombre do Relato
Las mujeres de mis hijos mis mujeres

Codigo do Relato
1487

Categoria
Heterosexuales

Fecha Envio
26/ene/2009

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