Segundo Encuentro de mi esposa con Luis.
( Relatos Cuerno )




Segundo encuentro de mi esposa con Luis.
Mi esposa después de esta experiencia, y cuando se hubo repuesto, ya que quedó con su parte íntima adolorida por el tamaño de aquel enorme miembro, me dijo que buscara nuevamente a Luis para invitarlo a convivir con nosotros, y que ahora quería probarlo piel con piel, la piel de la verga con la piel íntima de su vagina, sin ningún condón, para disfrutarlo al máximo. Por enfermedades no teníamos problema, porque era un amigo de confianza, pero decidimos usar la píldora del día siguiente para evitar un embarazo no deseado, ya que en esta ocasión la iba a inundar completamente de su leche. Lo llamé a su celular para invitarlo y él encantado me dijo que sí, que le había gustado mucho mi esposa.
Así que un sábado lo invitamos a nuestra casa, llegó muy bien bañado y perfumado con una botella de vino en sus manos, entró y saludó a mi esposa de beso en los labios, nos sentamos en la sala a escuchar música y a degustar una copa de vino. Para la ocasión mi esposa se puso un vestido negro de seda muy ajustado que le quedaba como un verdadero guante, dibujando perfectamente sus curvas, era corto, arriba de medio muslo, de tal manera que al sentarse se subía y se le veían muy bien sus muslos casi completos. Tacones altos de aguja y medias negras transparentes completaban el cuadro. Y por supuesto un conjunto de bra de media copa con encaje y tanga muy chica del mismo material.
Mi esposa cambiaba los CD’s de música y a propósito se inclinaba de espaldas a nosotros, mostrando sus dos nalgas perfectas y redondas, también dejaba ver la tanga que le quedaba muy ajustada. A Luis se le salían los ojos y me percaté que su bulto comenzaba a crecer debajo de su pantalón. Ya entrados en copas, le dije a mi esposa que se pusiera de pie frente a un sillón con sus manos sobre el descansabrazos, y yo mismo le subí el vestido hasta la cintura, dejando al descubierto aquel hermoso culo que ya Luis conocía muy bien. Le dije, Luis, acércate y bájate el pantalón y el calzón y así lo hizo, acercándose con aquella gran verga en la mano.   Yo mismo la tomé y la comencé a sobar sobre la tanga y las nalgas de mi esposa, metiéndola entre la tanga y la piel de sus nalgas, me daba un un morbo increíble el hacer eso con mis propias manos, hasta que mi esposa pidió que no la torturáramos más y que por fin se la metiera pero despacito. Entonces le hice a un lado la tanga, dejando ver sus labios húmedos, rosados y calientes, llenos de lubricación, listos para la penetración… Luis le puso la cabeza de la verga entre sus labios empujando suavemente. Ella estaba tan caliente que comenzó a moverse de atrás hacia adelante, clavándose cada vez más en mi amigo. Deslizaba su mano por entre sus piernas para tocarle los huevos, acariciándolos. Luis la tomó por la cintura y se comenzó a mover cada vez más rápido hasta que se vino en una explosión de placer y muchos chorros de leche caliente fueron depositados en la intimidad de mi esposa, que gemía al sentir un multiorgasmo.
Cuando Luis se la sacó, yo le dije a mi esposa que se sentara en el sillón, abriéndose de piernas y le dí la mamada más deliciosa que ella sintió en su vida, lamiendo tanto la leche de su amante como la de ella propia, y al mismo tiempo masturbándome de rodillas en la alfombra, con lo que me vine de una manera deliciosa por la excitación del momento y ella también se estremeció con mi mamada, viniéndose nuevamente, sentí un chorro de líquido caliente en mi hombro que venía de su vagina.
Espero les haya gustado mi relato, escríbanme y agréguenme les responderé a todos, especialmente si son mujeres.

                                




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2512

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Cuerno

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