Una visita Inesperada
( Relatos Traiciones )




Cuando Lulu lo vio entrar en la tienda, tuvo la sensación de que lo concocía, sin embargo no podía ubicarlo. Era un cuate de unos 40 y tanto años, bien vestido, con buen fisico, sin ser atletico, de manera amables y una voz muy seductora.

Lulu le enseño varias líneas de productos que podían resolver lo que el necesitaba, y aunque trataba de concentrarse había algo en aquel personaje que la hacia sentirse extraña. Finalmente despues de unos 20 minutos en los que el parecia no...

decidirse por ninguno de los productos, y aprovechando un momento en que no habia nadie cerca, el le dijo "Vaya y de verdad no te acuerdas de mi?". Mi esposa, sorprendida, le pidio disculpas, y le dijo que le habia parecido conocido desde que llego, pero que no podía ubicarlo. Los ojos de él reslandecian, mientras con una sonrisa, le dijo. Que tal si te digo una pista, El sábado pasado al rededor de las 3 AM. Lulu se sonrojó, al oírlo, ya que ese dia por la noche habiamos ido al un club swinger que frecuentamos a veces.

Al notar la turbación de mi esposa, continuó con una sonrisa mailciosa. No me digas que no recuerdas nada preciosa? que tal si te ayudo más, recuerdas la cama que esta al fondo del laberinto? y lo bien que te cojieron alli cuando llegaste sola? Y como nos platicaste, cuando acabamos, que a tu marido y a ti les gusta entrar al labrinto por entradas separadas, para ver si se encuentran o no? pero que pensabas que habias tenido mucha suerte al no encontrarlo a el, pro si a nosotros?

Para esas alturas, Lulu ya había ubicado al tipo, y la turbación inicial se habia convertido en excitación erótica, al recordar lo bien que se la había cojido en el club. Ella no era ninguna novata en esos temas, pero este tipo y su amigo, bien que sabían lo que hacían.

Mi esposa cambio de tema, y le dijo con voz susurrante, claro que me acuerdo de ti amor. Una no se olvida facilmente de una verga así, ni de quien la sabe usar ;) Como me encontraste? De causalidad, le dijo, pero al entrar a la tienda supe que eras tu... y me he vuelto a calentar muchisimo sabes? Lulu se acerco y le dijo al oido que la siguiera.

Mi esposa se fue caminado hacia la oficina de la tienda, alli encontr a una de las secertarias y le pidio que saliera ya que necesitaba hablar con un cliente. Enfadada, la secretaria salio, al tiempo que el tipo entraba.

Al cerrar la puerta y ponerle seguro, mi esposa se volteo hacia el tipo y ambos se abalzaron uno sobre el otro besandose apasionadamente, mientras las manos de abos buscaban desaforadamente los botones que mantenían sus ropas en el lugar equivocado. Mi esposa fue la primera en lograr desabrocharle el pantalon, y meter mano debajo de sus boxers. La enorme cabeza circuncidada la recibio ya cubierta liquido seminal, la cual sirvio para lubricar la mano de mi esposa, mientras recorria toda la extensión de su pene.

El por su lado, habia tardado mas en descifrar las botonaduras y cierres de la ropa de mi mujer, llenandolo de una ansiedad que se demostraba en sus manos que agarraban, sobaban, y estrujaban las tetas, culo y panocha de mi mujer por encima de sus ropas.

Ella debió de sentir que el iba a rasgarle la ropa o al menos a arrugarsela irremediablemente, por lo que se separo, sacandose la blusa por encima, y abriendose el cierre posteriror de la falda para dejarla caer al piso. Lulu se veía espectacular, con un conjunto de bra y tanga de encaje negro y unas medias de liga a la altura del muslo.

Ella se volvio a acercar a el, que estaba recargado en el escritorio, con lo pantalones en el suelo, la escena hubiera sido ridicula a no ser por la enorme verga que apuntando al cielo, prometia llevarla a el en unos pocos minutos.

el permanecio recargado en el escritorio, agarrandose la verga desde la base como si fuera un arma letal, de modo que mi mujer se acerco subio una pierna al escritorio poniendole la entrada de la vagina a tiro. El le movio la tanga a un lado y le clavo la verga con fuerza. Mi mujer sintio como el calorcito se abria paso por todo su cuerpo, abandonando toda sensación esterna para concentrar su alma entera en los pocos centimetros que tenía entre sus piernas.

A pesar de lo incomodo de la posición, el logro a excitarla de tal modo que pudiera venirse. Lulu necesito de toda su fuerza de voluntad para no ponerse agritar cuando las olas de placer la sobrepasaron, pronto comenzo a sentir las pulsaciones y engrosamiento previo a la eyaculación. Y aunque la idea de que el no llevaba condon, paso por su mente, esto no la retuvo y comenzo a venirse en cuanto sintio la tibieza inicial del semen llenarla totalmente.

Al terminar ambos jadeantaes como animales de presa, mi mujer corrio hacia el escrotirio para tomar unos kleenex para limpiar el chorro que le salia por la enrepierna. El seguia agarrandose la verga ahora semi flacida, con cara de satisfacción.

45 minutos depues de que el hbiera entrado a la tienda, el salia, mientras mi mujer le decia que esperaba que le hubiera gustado lo que encontro en la tienda, que lo esperaba cuando quisiera.




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Detalles



Nombre do Relato


Codigo do Relato
3804

Categoria
Traiciones

Fecha Envio


Votos
3