Festejando al vecino
( Relatos Transexuales )




Festejando al vecino

Era mi oportunidad de corresponderle a mi vecino como él se merecía. Mi cumpleaños la había pasado de maravilla y estaba deseosa de volver a sentir lo mismo.

Me enteré por la red social que se aproximaba su cumple y le dejé un mensaje de que si quería un regalo especial. No tardó mucho en responderme y me dijo que lo que quería era una noche a solas conmigo.

¿A solas? Le contesté.
Sí, claro… bueno, si quieres. Replicó.

Sí, me parece bien, eres el festejado y mereces trato especial, me sonreí.

¿Te parece el viernes por la noche en mi depa?

Sí, claro. Nos vemos el viernes.

Llegué a la hora acordada y le pedí que me permitiera un espacio dónde transformarme, me esmeré lo más que pude para que me viera lo más sensual y provocativa. Elegí para esa noche una tanga roja, medias negras y un baby doll transparente de color rojo.

Al verme así me regaló un silbido de admiración y me lanzó varios piropos, los cuales agradecí devolviéndole una sonrisa con mis labios recién pintados. ¿Te gusta lo que ves? Mmmmmm, te ves muy deseable, no hay duda que sabes cómo provocar mis instintos, tengo ganas de disfrutarte como nunca.

Sin más, me acerqué a él y le dije suavemente al oído: “soy toda tuya, haz conmigo lo que quieras”.

Me atrajo a su cuerpo, me tomó de la cadera, me acarició las nalgas y me empezó a besar el cuello y la espalda, me estremecí al sentir sus labios y su lengua en mi cuerpo. Me tomó de la mano y me dirigió a su cama, me arrodillé en medio de ella y le ofrecí mis nalgas. Se acomodó de tal manera que empezó a jugar con mi orificio anal, el cual le agradecí porque ya estaba sumamente excitada y necesitaba que explorara mi culito para empezar a dilatarlo. No espero más y se subió a la cama seguía acariciándome con su dedo el culo y al mismo tiempo me rasguñaba suavecito la espalda.

Dijiste que podía hacer contigo lo que quiera, ¿no? Pues ahora sabrás las ganas que te tengo de disfrutarte para mi solito, nena.

Sin más dio rienda suelta a todos sus deseos, y yo loca de gusto y de placer me dejé conducir y llevar de todo lo que se le ocurría, primeramente me manoseó hasta cansarse, mis pequeños senos, mis pezones, mis nalgas, disfrutaron de sus manos juguetonas que se deslizaban por todas partes. No había reparo de nada, el más agradecido fue mi orificio anal que a cada momento era introducido por sus largos dedos.

En ese momento era su mujer, su nenita, su amante, su puta… ¡era todo! Me sentía dichosa y excitada a más no poder y le recompensé brindándole una deliciosa mamada a su rica verga que, como ustedes saben, la adoro. Sé lo que le gusta a él cuando tengo en mis manos su miembro viril, ese cilindro de carne que se amolda perfectamente a mi culito y que en ese momento lo tenía en mi boca. Le pedí que se acostará en la cama y me deslicé frente a él, quería que me viera de frente la manera en que de manera golosa lamía su rico pene erecto, lo tomaba con mis manos y bajaba hasta llegar con mi lengua a sus testículos, los cuáles lamía uno por uno… sé que esto le fascina porque me toma de la nuca y me dice lo mucho que le gusta y que no pare y yo obediente le chupo lentamente sus bolas y deslizo mi lengua hasta llegar a la punta del pene. Él no deja de observarme y me dice lo rico que está sintiendo. En ese momento es cuando me siento bien puta y le doy un beso a la cabeza de su miembro como agradecimiento a lo que siento yo en ese momento.

Sé el placer que le causo a mi vecino, pero más placer siento yo al tener a mi disposición esa verga que me vuelve loca y que no me cansaría de mamarla hasta recibir mi premio. Pero antes de recibirlo necesitaba recibir su miembro ya bien lubricado en mi culito, me volví a poner de rodillas en la cama y levanté, lo más que pude, mis nalgas él no esperó más y haciendo a un lado la tanga que traía, me colocó su verga en la entrada de mi orificio y empujó suavemente. Sentí cómo su miembro viril entraba haciéndose paso abriendo mi cavidad anal sin mayor esfuerzo, mi deseo de sentir su rica verga ya lubricada y el tamaño exacto para que se deslizara sin ninguna dificultad, permitió que su verga llegara al fondo en su primer intento. Sentirme poseída de esa manera me llevó a las nubes, abrí más las nalgas y mi vecino se acomodó de la mejor manera para que pudiera meter y sacar su verga al ritmo que él quisiera.

Para culminar esa primera sesión, me pidió que me volviera boca arriba y que separara las piernas, al saber lo que intentaba hacer me dispuse a obedecerlo ya que era justamente lo que yo estaba esperando, se acomodó encima de mí y me introdujo ya sin dificultad, su rico miembro viril, levanté las piernas y recibía con mucho frenesí las acometidas que me estaba dando mi vecino.

Sentí que estaba por llegar el momento culminante de nuestro encuentro y apreté como pude su verga con mi culo para que disfrutara al igual que yo ese momento esperado. Se dejó caer sobre mí y pude sentir con enorme placer cómo su verga se convulsionaba dentro de mi cavidad anal, permanecimos así durante todo el tiempo que su verga derramó la última gota de su esperma dentro de mí. Al separarnos sentí cómo parte de esa leche escurría fuera de mi culo y la sensación fue increíble y cerré los ojos para disfrutar al máximo ese momento.

Ya relajados le pregunté al vecino que si le gustó el regalo que le hice y me contestó: “es el mejor regalo que me han dado en mucho tiempo”. Le sonreí y le dije: pues cuando quieras te puedo dar otro mejor.


Foto 1 del Relato erotico: Festejando al vecino

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Codigo do Relato
5473

Categoria
Transexuales

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