La propina al repartidor de pizza
( Relatos Transexuales )




Decidí pasar aquella tarde lluviosa sola en mi casa. Esperaba que alguien de mis conocidos me llamara por teléfono para invitarlo a hacerme compañía, pero como nadie me hablaba me puse a mirar videos cachondos en el internet. Los candentes encuentros entre los personajes de esos videos me excitaron tanto que, sin pensarlo mucho, me disfracé con mis mejores prendas y sentirme la protagonista de esos “lujuriosos” encuentros. Pasado un tiempo me di cuenta que era ya muy tarde para hacerme algo de comer, por lo que decidí solicitar una pizza.

Pese a que estaba lloviendo, el repartidor llegó puntual a la entrega. Tocó el timbre del departamento y al abrir la puerta me di cuenta de que era un joven de aproximadamente 25 años, delgado y muy sonriente. “Su pedido, señora”, me dijo y le sonreí. Le dije que me esperara un momento ya que había dejado mi cartera en mi habitación. Como había dejado la puerta abierta sentí que me siguió con la mirada, al voltear lo descubrí observándome las piernas. Seguí caminando hacia la habitación pero esta vez, muy a propósito, de una forma sensual.

Al regresar con el dinero me di cuenta que no dejaba de observarme, quizá por la curiosidad de encontrarme vestida así o porque se había dado cuenta de mi condición.

Por mi mente cruzó la idea de querer ligármelo ya que me sentía bastante cachonda, pero no sabía cuál sería su reacción. Mi duda se disipó ya que al momento de regresarme el cambio del pago de la pizza me dijo: “Estoy a sus órdenes para lo que se le ofrezca”. Le respondí sonriendo: ¿para lo que se me ofrezca? Y los dos reímos. Al parecer ambos necesitábamos algo más.

Me disculpé diciéndole que me perdonara por la pequeña cantidad de propina que le había dado y me respondió diciendo que no me preocupara que así estaba bien. Estaba por retirarse cuando me dijo: “Me basta con observarla porque es muy atractiva”. Me sentí soñada por el piropo y le dije que si pudiera le daría mejor propina. Creo que eso fue lo que le provocó una erección porque inmediatamente me dijo: “la mejor propina que me puede dar es dejarme verla.

Lo invité a pasar y, sin dudarlo, entró presuroso. Le dije que se sentara en la sala que me permitiera un momento. Acudí a mi habitación a retocarme los labios y calmarme un poco, ya que estaba a punto de estallar por la excitación que tenía, pero quería llevar el momento poco a poco.

Al regresar me estaba esperando con una sonrisa y con las piernas un poco separadas ya que era evidente la erección que ya tenía. Me senté a su lado y le rocé la rodilla, separó más las piernas y sin decir más le toqué su miembro por encima del pantalón. En ese momento me confesó sentirse atraído por mi condición y por la forma de recibirlo con esas prendas íntimas. ¿te gusta? Le pregunté. Contestó que sí, que nunca le había pasado algo similar. Bueno, pues esta será tu primera vez. Me arrodillé enfrente de él y le solté el cinturón de su pantalón, lentamente le bajé la prenda interior y dejó al descubierto una verga delgada pero de buen tamaño. Erecto como ya estaba le empecé a masturbar su miembro viril al mismo tiempo que le decía algunas cosas que había escuchado en los videos que previamente había visto. Como por ejemplo: “mmmm que rica verga tienes bebé”, “no había visto una verga más grande que la tuya”, “anda, quiero que me cojas con ese gran pedazo de verga que tienes”, “ahhhh… tienes la verga más linda que haya visto”, etc.

Todo lo que le decía mientras lo masturbaba lo gozaba intensamente, cerró los ojos y me decía así chiquita así, creo que se imaginaba que era yo su novia, ya que murmuraba cosas como: “anda mi chiquita así, nunca me habías tocado así… sigue amor… sigue… siento tan rico” ahhhhh…

Yo estaba feliz de que disfrutar de mis caricias y cachonda como estaba le dije: “dime todo lo que se te ocurra, esta será la mejor propina que hayas recibido”.

Me sentía tan puta que inmediatamente le empecé a mamar su verga con desesperación, la manera que le succionaba su miembro viril podía escucharse en toda la habitación. Ahhhhhh, que rico mamas amor… así.. así… ahhhh… sigue, sigue… mmmmmm… se nota que estabas desesperada por meterte mi verga en tu boca, ¿verdad? Ahhh… si que eres una rica putita.

Le seguí mamando la verga un buen tiempo, pero no quería que terminara, sentía enormes deseos de ser penetrada en diferentes posiciones, como ya lo había dicho antes me sentía protagonista de esos excitantes videos que había visto, pero ahora tenía la posibilidad de hacerlos realidad. Le comenté de esta fantasía a mi amante en turno y me dijo: “Estoy para complacerle”. Pero para hacerlo real que le parece si me deja tomarle fotos con mi teléfono celular. Cachonda como estaba se lo permití y le dije que solo para ese momento y que después borrara todo.

Lo llevé a la cama de mi habitación donde traté que me hiciera de todo lo que había visto, las diferentes posiciones en las que me acomodaba las disfrutaba ampliamente y en cada una de ellas no paraba de decirle que me poseyera que me sentía suya y que gozaba mucho con hacerme creer que era una de esas putas de los videos que jadeaban de puro placer. El placer que me proporcionaba mi nuevo amante hacía que imitara los jadeos y movimientos que las putas de los videos hacían.

Mi placer máximo fue cuando me acomodó de tal manera que podía levantar las piernas al aire y recibir sin dificultad su verga delgada dentro de mi culo, más que dolor sentía un enorme placer al sentir el mete y saca de su verga que se deslizaba suavemente dentro de mi caliente culo. Ahora era yo quien se acomodaba de la manera que más quería experimentar y después de colocarme de muchas maneras me puse en cuatro patas a la orilla de la cama para que fuera la culminación de esa tarde de placer. Sentí como su ardiente leche me inundaba mi orificio anal al mismo tiempo que empecé a eyacular, los dos quedamos desfallecidos y nos recostamos en la cama él encima de mí. Después de esa maravillosa tarde que nos regalamos los dos él se despidió y agradeció su “propina”. Al irse y cerrar la puerta del departamento me quedé recargada en ella y reviví todas y cada una de las posiciones que me hicieron gozar como nunca.

Espero que les haya gustado el relato y espero que mi próximo invitado seas tú…


Foto 1 del Relato erotico: La propina al repartidor de pizza


Comentarios


Hola Renata, que divino tu relato....me encanto y me corrí con ustedes tambien...sabes que soy como tu y gozé sintiendome mujer, pero a la vez como tengo 25 y soy delgado me senti tambien el chico que te singó....lo haria contigo tambien...pues Cesar me pide que escriba mas de mis experiencias gay cuando era mas joven y cogerme una mujer trans fue una de ellas....gracias y que se repita pronto tu experiencia morbosa....
perfil maikol18


Escriba aquí su comentario sobre el relato:

Opps! Debes iniciar sesión para hacer comentarios.

Detalles



Nombre do Relato


Codigo do Relato
5525

Categoria
Transexuales

Fecha Envio


Votos
1