Un encuentro fugaz en en el supermercado
( Relatos Transexuales )




Me encontraba en el supermercado donde acostumbro hacer mis compras de víveres y de las cosas que necesito y lo que más gusta es pasearme por los andadores y pasar por todas las secciones de la tienda. Después de abastecerme de lo necesario conduzco mi carrito y me dirijo a la sección de damas y recorrer con la mirada la ropa femenina, trato de aparentar indiferencia hacia los maniquíes que modelan la lencería femenina, pero de reojo y discretamente observo las prendas y me imagino tenerlas puestas y lucirlas. Recorro el pasillo dos o tres veces admirando las medias, los brassieres, las tangas y todo aquello que me fascina.

Esta vez me di cuenta que un hombre acompañaba a su esposa y se encontraba en la misma sección donde estaba yo, al pasar junto a ellos me observó y me dirigió una sonrisa, pensé que su sonrisa era el nerviosismo que él sentía al estar ahí, por lo que le devolví la sonrisa comprendiendo su situación.

Después de unos pasos y de manera casual los dos volteamos al mismo tiempo y volvimos a mirarnos, pero esta vez la sonrisa que me dirigió fue acompañada por un guiño del ojo que me dejó impactada y nerviosa, fue el comienzo de un coqueteo que duró varios minutos ya que coincidimos varias veces en los pasillos del supermercado.

Por un momento me sentí deseada y cerré los ojos con la esperanza de verlo nuevamente y encontrarme a solas con él. Me sentía excitada por imaginarme vestida con la lencería que había visto con anterioridad y quería que mi “conquista” me calmara las ansías que me había provocado el coqueteo que tuvimos mutuamente. Mi imaginación voló de tal manera que quería ofrecerle mis mejores encantos y mis más ardientes caricias. Quería agradecerle a mi manera el que me haya sentido deseada por un desconocido.

Al llegar a las cajas mi corazón dio un vuelco al encontrarnos nuevamente, él y su esposa se encontraban en la caja registradora contigua a la mía. Él se colocó discretamente detrás de su mujer y volvió a coquetearme, esta vez mordisqueaba su labio inferior y clavaba su mirada fijamente, si hubiera podido leer mi mente se daría cuenta que estaba lista para entregarme a él donde quisiera. Pude controlar los nervios que me provocaba esa situación, ya que sentía que la gente nos observaba y que en cualquier momento su esposa se diera cuenta. En un momento oportuno él le susurró algo al oído a su esposa y le dio dinero para que pagara su cuenta y se dirigió a los sanitarios de la tienda. Comprendí que esa era mi oportunidad de verlo a solas aunque sea solo para seguir con el coqueteo con entera libertad.

Pagué con rapidez los productos que llevaba y conduje mi carrito a la entrada de los sanitarios, pedí a un vigilante de la tienda que lo cuidara y me introduje a los sanitarios.

Al entrar vi a mi “conquista” frente a los lavabos lavándose las manos, me dirigí a un mingitorio y quedé de espaldas a él, me desabroché el cinturón y bajé un poco mi pantalón con la intención de que viera la tanga que traía puesta, al voltear me di cuenta que a través del espejo él me observaba fijamente mi trasero y bajé un poco más el pantalón de manera que podía ver la tanga que se me metía entre mis nalgas, súbitamente entró otro cliente y alcancé a levantarme el pantalón rápidamente. Afortunadamente no se dio cuenta de nada y yo no quería que nadie más se diera cuenta de mi deseo. Quería que mis coqueteos fueran exclusivamente para mi “conquista”. El tipo que entró se dirigió a una cabina y cerró la puerta lo que aprovechó mi “conquista” para acercarse a mi y colocarse en el mingitorio contiguo. Se desabrochó el cinturón y sacó su verga semi-rígida, la miré y golosamente me remojé los labios y alcé la vista para encontrarme con la suya. Sin pronunciar ninguna palabra y solo con el movimiento de sus labios entendí que me dijo: ¿la quieres? Al aceptar el ofrecimiento asintiendo con la cabeza únicamente, comenzamos un nuevo coqueteo en el sanitario público. Aprovechando que el tipo que había entrado salió rápidamente nos metimos a un compartimiento y empecé a manosearle la verga, me encantó tomarla con la mano y sentirla lo suficientemente rígida para comenzar a chuparla, pero antes de hacerlo quería seguir frotando su miembro y el vello púbico que lo rodeaba, me fascina y me prende tener a mi disposición una rica y deliciosa verga peluda. Sin levantar la tapa del sanitario me senté y mi rostro quedó lo más cerca de su verga, ansioso como se encontraba mi nueva “conquista” me tomó con sus dos manos mi cabeza y dirigió su rígido miembro con la cabeza ya humedecida a mi boca, que ya esperaba con gran placer tenerla hasta el fondo. De una estocada introdujo su verga hasta el fondo de mi garganta, desesperada por empezar a chuparla lo retiré poco a poco y empecé por succionarle la punta de su verga, el placer que le causé provocó que lanzara un ligero gemido de aprobación y continué chupándole lentamente esa pequeña parte de su falo erecto.

Él disfrutaba de mi boca, de mis labios y de mi lengua que se estaban dando un festín con su deliciosa verga. Mi boca la abría lo suficientemente amplia para tragarme todo su miembro hasta sentir en mis labios el roce de sus pelos que rodeaban su verga, cuando la sacaba de mi boca, mis labios besaban la punta de su verga y mi lengua, ya experta en estos menesteres, la deslizaba desde sus testículos peludos hasta llegar a la punta de su miembro y saborear el líquido que empezaba a manar de su pequeño orificio. Como ambos sabíamos que no podíamos permanecer mucho tiempo ahí, aceleré el movimiento de mi boca y, tomando su verga con mis dos manos, la empecé a masturbar y conseguir que su rica leche, que al parecer tenía guardada de mucho tiempo, la derramó en mi boca y aunque ansiosa como estaba no alcancé a recibirla en su totalidad, sentía que su semen resbalaba por la comisura de mis labios y él seguía eyaculando con gran fuerza.
Me sentí complacida y satisfecha de haber logrado que mi nueva “conquista” haya terminado explotando de esa manera y no saqué su verga de mi boca hasta que no hubo derramado la última gota.

Salimos los dos del compartimiento aprovechando que nadie se encontraba ahí, nos dirigimos a los lavabos y yo seguía saboreando el semen que aun tenía en mi boca. Me dijo que hace mucho que no recibía una mamada como la que le había dado el día de hoy. Volví a sentirme satisfecha ya que mi mayor placer es saber que he realizado un buen trabajo. Antes de salir me pidió que mantuviéramos contacto a través de nuestros correos electrónicos. Accedí y le proporcioné el mío.

Por la noche recibí un correo suyo en el cual me agradecía el momento de placer que le había dado y que esperaba que se volviera a repetir aunque, claro está, en otras circunstancias y con más tiempo. Le respondí que a mi encantaría y que me diera la oportunidad de mostrarle de lo que soy capaz cuando me siento una hembra de verdad. Aproveché para enviarle una de mis fotos vestida de nenita. Me contestó diciendo que si pude lograr excitarlo de la manera como lo hice la vez del supermercado que será cuando le muestre mis “atributos” y mis “artes” sintiéndome una hembra como le mostré en la foto.

Lo que él no sabe es que cuando estoy transformada en una hembrita me convierto en una dulce y complaciente putita dispuesta a todo con tal de hacer gozar a su hombre. Pero ya habrá oportunidad de demostrárselo en un futuro cercano.





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Detalles



Nombre do Relato


Codigo do Relato
5646

Categoria
Transexuales

Fecha Envio


Votos
2