Sorpresa de tres
( Relatos Transexuales )




Después de algún tiempo que había estado un poco “tranquilita”, decidí revivir ese deseo de sentirme una nenita cachonda y sensual.

Seguramente recordarán mis anteriores relatos y sabrán que cuando me siento con ese deseo de convertirme en una hembra sedienta de sexo con un macho, me pone a mil vestirme y maquillarme de nenita traviesa cuidando todos los detalles.

En esta ocasión les contaré mi más reciente encuentro con mis “antiguos” amigos que también ellos extrañaban nuestros encuentros “íntimos”.

Me encontraba cerca de la oficina de Adán y decidí llamarle a su celular, al escucharme, se emocionó tanto que casi gritó, “¡Holaaa…!! ¡Qué milagro..! que gusto escucharte”. Después de los saludos de rigor le insinúe que llevábamos tiempo de no vernos, a lo que él contestó: “mira, ¿qué te parece si nos vemos en mi departamento hoy por la tarde? Le dije que sí, enseguida me preguntó: ¿Quieres que invitemos a Adán? Sí, claro.. ¿por qué no? Entonces nos vemos más tarde, bye.

Deseosa de pasar un momento agradable con mis dos amigos, decidí llevar las prendas nuevas que acababa de adquirir: Un corset blanco, medias de red, liguero y tanga del mismo color, zapatillas de color negro y mi peluca rubia. Claro que no iba a olvidar mi estuche de maquillaje y prepararme lo más sensual y atractiva para ellos.

Llegué por la tarde al departamento de Adán, quien se encontraba solo. Me dijo que Jorge no tardaba en llegar, ya que tenía que atender un asunto de último momento. Jorge me dijo que pasara a su recámara para que me fuera preparando y que tomara todo el tiempo necesario.

Empecé a quitarme la ropa que traía puesta y saqué de la pequeña maleta la ropita que iba a usar en nuestro nuevo encuentro, la extendí en la cama de Jorge y empecé a sentir ese deseo intenso de convertirme y verme como toda una hembra. Casi al mismo tiempo de terminar de maquillarme y vestirme oí la llegada de Adán. Alcancé a escuchar algo que le decía a Jorge pero que no entendí. Después, Jorge tocó la puerta y me dijo que si podía entrar, le dije que sí. Al verme se quedó sorprendido del cambio radical que había tenido.

“¡Waoooo..!” exclamó… “sí que sabes lo que tienes y que te gusta lucirlo…. mmmmm, te ves muy linda”. Gracias.. le contesté.

-“Oye, queremos decirte algo, no sé si estés de acuerdo”. Me dijo Jorge.
- Dime, le respondí.

“Bueno, es que deseamos darte una sorpresa y queremos que te cubras los ojos”.
-Sonriendo, asentí.

Me cubrí los ojos con una mascada que me dio Jorge y, tomándome de la mano, me llevó a la sala donde se encontraba Adán. Me sorprendí al no escuchar ninguna exclamación, pero percibí la presencia de alguien más que se encontraba con ellos. Jorge dijo: “chiquita linda… ¿quieres caminar como una nenita dulce y sensual? Le dije que sí, pero con los ojos cerrados me voy a caer, y escuché la risa de ellos. Me dijo: “ven, te llevo de la mano y quiero que recorras la habitación caminando sexy”. A partir de ese momento me sentía con una gran emoción, saber que estaba ahí, con mis grandes amigos, vestida como a mí me gusta y que la vamos a pasar increíble.
Hasta ese momento escuché la voz de la otra persona que se encontraba con ellos. Me lo presentaron como Mauricio y me dijeron que era un buen amigo de ellos y que ya le habían comentado de esos encuentros que habíamos tenido antes. La sorpresa y emoción de estar no solo con dos, sino con tres tipos aumentó mi grado de excitación y, sobre todo, sentirme deseada por tres machos al mismo tiempo.

No cuestioné por qué no me lo dijeron antes, la sensación que tenía en ese momento me provocaba ser más sexy y ponerme más cachonda. Al tener los ojos cubiertos por la mascada hacía más provocativo el momento y el sentido del tacto floreció intensamente.

Al sentir las manos de ellos recorrer mi cuerpo, hacían que me estremeciera de deseo y pasión. Mientras uno de ellos me acariciaba los pequeños senos y que provocaron que los pezones se endurecieran los otros dos se dedicaron a acariciar mis piernas y mis nalgas. Me dejé llevar por unos instantes hasta que me arrodillé en busca de sus vergas. Al no saber quién era quién tomé al primero que se encontraba cerca y con la experiencia de saber cómo quitar el cinturón se lo desabroché y deslicé su pantalón al suelo, metí mi mano en su trusa y palpé esa verga que poco a poco se estaba poniendo dura. Acerqué mis labios a la punta de su verga y le di un beso como de saludo y enseguida la introduje a mi boca, se escuchó un gemido de satisfacción y la voz de uno de ellos decir: “eso no es nada, espérate más adelante para lo mejor”. No hubo necesidad de quitar los otros cinturones, ya los otros lo habían hecho y se acercaron lo más que pudieron para que pudiera tocar sus vergas con mis manos. Tomé las vergas de dos de ellos y, al primero de ellos que le había ayudado a quitarle el cinturón, tenía su verga dentro de mi boca.

Mis manos masturbaban las vergas y chupaba con frenesí la verga que tenía en mi boca cuando Jorge dijo: “¿ves?, qué te dije, mama mucho mejor la verga que cualquier mujer. Oh, sí..! respondió el que tenía la verga dentro de mi boca, y exclamó: ¡vaya que si es una rica putita!
Saberme que me estaba comportando como la putita que me gusta ser succioné con más fuerza y mayor ritmo esa verga que para entonces ya había alcanzado su máximo esplendor. Abría de tal manera la boca que podía sentirla hasta lo más profundo de mi garganta. “Así, así… sigue así putita, mamas bien rico y me están dando ganas de cogerte por tu rico culo” ahhhhhh….

Yo seguía disfrutando de esa verga, cuando sentí que se hizo a un lado para que otro de ellos tomara su lugar, no sé por qué sentía mayor satisfacción no saber a quién de ellos le estaba mamando la verga, yo solo me dedicaba a chupar y succionar con frenesí la verga que tenía cerca de mi boca.

No sé cuánto tiempo pasó de estar disfrutando de esas ricas vergas en el mismo instante, pero yo me sentía loca de deseo y placer. Pasado un tiempo, alguno de ellos me levantó y me condujo al sillón más grande de la sala, me pidió que me arrodillara de tal manera que pudiera levantar las nalgas y seguir mamando la verga de alguno de ellos. Seguía sin ver a mis “amigos” los sentía alegres y muy calientes y querían experimentar cualquier cosa conmigo. Yo feliz de estar así, sintiéndome una reina al lado de ellos y ser tratada como una dama sexy y caliente dispuesta a complacerla.

Tener los ojos vendados me provocó mayor placer del que esperaba, podía actuar sin sentirme cohibida y me sentía en la libertad de hacer cualquier cosa que me pidieran. Alguien se sentó para que le siguiera mamando su verga mientras que otro de ellos me tomó de las caderas y me acomodó de tal manera que pudiera meterme la verga por mi culito que ya estaba pidiendo a gritos ser penetrada por una rica verga recién mamada.

Sin darme tiempo a quitarme la tanga que llevaba puesta, sólo la hizo a un lado y, tomándome de las caderas y diciéndome que ricas nalgas de puta tienes colocó la punta de su verga en la entrada de mi orificio, de un empellón lento pero firme, sentí como la verga se deslizaba hasta el fondo de mis entrañas… ahhhhhh… qué rico… exclamé…y como queriendo impulsar a mi amante a cogerme de esa manera, separé más las piernas y chupaba con más fuerza la verga que tenía en mi boca.

Cada uno de ellos ocupó el lugar de atrás, gozaba con cada metida de verga en mi culo hasta que él mismo se amoldó perfectamente en cada embestida que me daban, sentía cómo mi orificio se expandía en busca de mayo placer y podía sentir el golpeteo de sus testículos en mis nalgas jugosas. Alguno de ellos se atrevió a darme pequeñas nalgadas al mismo tiempo que decía: “Qué ricas nalgotas tienes, amor.”

Para entonces ya no importaba quien me metía la verga por el culo y a quien le chupaba la verga, era un constante cambio entre ellos y podía diferenciar para ese momento, tanto por sus gemidos y exclamaciones, como por el largo y grosor de sus vergas.

Me sentía tan caliente y bien puta que no hacía preferencia por alguno de ellos, lo que más me importaba era actuar como la puta ardiente y cachonda en que me convertí en ese momento y que estaba dispuesta a cualquier cosa con tal de complacerlos.

No sé de cuántas maneras me entregué a ellos, ya tendré tiempo de contarles a detalle todas ellas, pero lo más intenso y culminante de esa sesión fue cuando logré que, casi al mismo tiempo, derramaran su rica leche en mi boca.

Empecé por la verga de Jorge, quien al sentir mis labios succionándole la cabeza de su pene derramó su leche en disparos que llenaron mi boca y que ansiosa me tragué toda ella. Enseguida fue la de Adán, a él sé que le gusta que le mame los testículos y le agite la verga y que cuando está a punto de reventar me lleve su verga a mi boca y metérmela toda, para que suelte la leche que estaba ansiosa por salir.

Por último fue Mauricio, ya que mientras le chupaba las vergas a Jorge y Adán él tenía su verga metida en mi culo, y por ser la de mayor tamaño quizá era la que necesitaba de mayor succión para que se pudiera derramar. Lo que me encantó de este hombre es que, al igual que mis otros dos amigos, me trató de la mejor manera posible, y como premio, le di la mejor mamada que le hayan dado en su vida. Mientras los otros disfrutaban del éxtasis que les causé y permanecían agotados, le pedí a Mau que sacara su verga de mi culo, y sin darle tiempo de acomodarse, me volví a ella y empecé a mamarle la verga como la puta que siempre quiso tener, lamí su tronco viril desde los testículos hasta la punta de su pene, causándole una rica sensación que agradeció con un gemido de placer, me gustó tanto esa exclamación que seguí lamiendo su pene de esa manera, sin dejarlo respirar, ya que estaba completamente extasiado, empezó a decirle que era la mejor mamada que le habían dado y que realmente me estaba comportando como una rica y deliciosa putita… ahhhhh… mmmmm… me hizo sentir una reina y logré que su venida haya sido la más intensa y prolongada de la noche. Me llenó la boca de leche de tal manera que no pude tragarme toda, y sentía como ese rico semen se desvanecía por la comisura de mis labios haciéndome ver más puta de lo que realmente ya estaba.

Después de un merecido descanso, nos propusimos seguir… pero… eso será para otra ocasión..


Comentarios


Hola Renata ricaaa... ke bien te lo has pasado en tus relatos y me imajino lo bien ke has mamado vergas ricas, gruesas largas y frondozas... Este relato, he de decirte ke me paro la verga luego luego.. el saber ke puede uno tener una rica putita como tu me calento de mas... Yo tambien luego me ponmgo intimas como tu mi nena.. pero no a tal grado.. ha de ser rico la exsperiencia de sentirte realmente una puta rica y dejarte coger por machos y ke se te tenga a su dispocision.. se ve ke eres bien goloza y te encanta mamar rico y dar el pompis sabrozo.. ke buen relto.. me encanto y si estuvieras aki conmigo orita ke traigo la verga bien parada por ti... te ASEGURO KE TE LA DARIA A MAMAR. se ve ke lo hacer rico y das rico el pompis... asi EMPINADITA.. gracis por tus relatos beba... cuidate.. BESOS... BAY.
perfil cesareo
Que relato mas divino Renata, me puse lencería femenina para leerlo y gozarlo como hembrita y me excite muchísimo al punto que me derrame de la emoción de leerte de nuevo tan femenina y putita, como nos gusta ser a las dos!
perfil maikol18


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Detalles



Nombre do Relato


Codigo do Relato
4826

Categoria
Transexuales

Fecha Envio


Votos
2