ME VIOLARON ENTRE TRES (Pero me gustó)
( Relatos Transexuales )


Hola, les mando un gran saludo a todos mis amigos lectores, en este relato le comentaré lo que me pasó cuando me secuestraron y violaron entre tres hombres, fue una experiencia de miedo al principio pero después estuvo delicioso, espero que se exciten mucho al leerlo pensando en mí como si fueran parte de esta experiencia.

Un día salí por la noche para ir a comprar algo para cenar, me arreglé solamente un poco, llevaba una minifalda azul, zapatillas blancas, blusa entallada de tono blanco, medias de color natural con liguero y tanga blanca de encaje.

Salí hacia la tienda que me quedaba cerca cuando de pronto, sentí que me asían de ambos brazos, percibí su aliento alcohólico al mismo tiempo que una voz enérgica me dijo al oído:
- No grites ni hagas nada para que no te hagamos daño.
Obedecí mientras me llevaban hacia una camioneta de carga totalmente cerrada, abrieron la puerta de atrás y me ordenaron:
- ¡Sube rápido y en silencio!
Me subí apresuradamente y entraron tras de mí, empezaron a hablar entre ellos, diciendo:
- Está buena esta vieja, ¿verdad? – dijo uno de los que me atajaron.
- No es una belleza pero nos va a servir para lo que queremos – dijo el que estaba dentro del vehículo.
El otro que me tomó del brazo comentó:
- Pues vamos a darle lo que de seguro quiere – expresó entre risas.
Sin más preámbulo, pusieron unas colchonetas en el piso de la improvisada prisión, me jalaron al fondo de la caja del vehículo y me empezaron a manosear de una forma brusca y sin mesura, sus manos me tocaban las piernas, las nalgas y el pecho, uno de ellos metió la mano bajo mi tanga y empezó a buscar mi culo, en cuanto los halló, trató de meterme un dedo pero como no estaba lubricado, lo sacó y escupió sobre sus dedos, inmediatamente lo volvió a meter en mi trasero y encajó un dedo en mi anillo posterior, sentí un dolor agudo porque no esperaba que clavara su dedo de esa forma.
- Por favor, no me hagan daño – supliqué asustada con voz tenue.
Mientras decía eso, otro se bajó el pantalón y sacó su verga, la cual acercó a mi cara diciendo:
- ¡Mámamela rico puta!
Temblando por el miedo, abrí la boca para recibir ese pene erecto y caliente, lo lamí suavemente y quise ser lo más sumisa posible para que me dejaran libre sin golpearme o dañarme, fui chupando cada centímetro del trozo de carne que me daba durante unos minutos hasta que dijo:
- ¡Qué rico me lo estás mamando zorra!, sigue y no te detengas hasta que te diga.
Mis mamadas le estaban gustando porque mientras tenía su pene dentro de la boca, movía mi lengua para aumentar el placer que le daba, otro de ellos me empezó a quitar la ropa, dejando únicamente mi tanga, no dejaba de tentar cada parte de mi cuerpo, cuando de pronto, se dio cuenta que se me notaba el pene y que no era mujer, volteó hacia los otros y de los comunicó:
- No es vieja, es un puto maricón.
Voltearon hacia mí y vieron que era cierto lo que les dijo.
- Pinche puto, pero como ya estamos calientes, no te vas a salvar de que te cojamos.
Resignada, me dejé hacer de todo mientras continuaba chupando la verga del que estaba frente a mí,
- Quítale el calzón y vamos a meterle la verga hasta que chille de placer – dijo mientras me ensartaba su miembro hasta el fondo de la garganta, eso me hizo sentir arcadas porque debe haber medido unos 16 centímetros pero no era gruesa.
El que descubrió mi secreto travesti, se apuró a cumplir la orden y me quitó la última prenda que quedaba en mi cuerpo, para de inmediato hacerme hincar como perrita y buscar meterme los dedos por el ano, todos se acomodaron para que, mientras se la mamaba a los dos, el tercero me empezó a meter salvajemente, su verga larga y gruesa, como de 18 centímetros
- No, por favor no tan fuerte, me haces daño – dije casi gritando por el dolor que sentía porque me llegaba muy profundo.
- Eres una puta que necesita ser cogida así, no vamos a ser tiernos contigo – me respondió mientras su virilidad entraba y salía de mi orificio trasero.
El tercero de ellos me acercó su parada verga para que se la chupara, medía como de 12 o 13 centímetros pero era muy gruesa, alterné las mamadas entre ambos penes mientras escuchaba los planes que hacían:
- Vamos a cogernos a esta puta hasta que quede llena de leche.
- De acuerdo compa, hay que clavárnosla hasta que se desmaye de placer.
Como no podía hablar, solo chupar sus ardientes camotes, decidí que si no podía escaparme hasta que los dejara satisfechos, entonces iba a disfrutar lo que me hicieran.

Al cabo de unos minutos que se me hicieron eternos, dejaron de darme reata por la boca y se concentraron en ver cómo me poseía el que estaba haciéndomelo tan rudamente, sus comentarios iban de los obsceno a lo gracioso, de repente, sentí que el que me estaba poseyendo se ponía rígido, eso quiso decir que casi me daba su leche, me nalgueó 2 o 3 veces mientras me inundaba con su semen por dentro, los jadeos de mi cogedor eran fuertes, se vino abundantemente y se hizo a un lado para que sus compinches vieran como escurría algo de líquido blanco por entre mis nalgas.

El que recibió primero mis mamadas, se puso detrás de mí y escupió en mi ano para lubricarlo, me pegó unas nalgadas fuertes que, seguramente, hicieron que mi trasero se enrojeciera, colocó la palpitante y ardiente cabecita de su verga entre mis nalgas, empujó un poco y se deslizó suavemente en mi interior, en ese instante mi miedo desapareció, ese miembro era justo a la medida de mi esfínter, inició sus movimientos hacia adelante y atrás, entrando muy rico y haciéndome gemir de placer, el que faltaba de hacerme suya, me puso su gorda y caliente reata en la boca, se la mamé lo mejor que pude mientras el placer que estaba sintiendo me hacía pujar y gemir como toda una piruja, de repente el que me estaba cogiendo me ordenó:
- ¡Móntate sobre mí, puto y hazme sentir rico!, me gusta mucho tu culo y aprietas rico.
Me saqué la gorda verga de la boca del tercero para acomodarme sobre el segundo hombre, sus manos se apoderaron de mis caderas y me jaló hacia abajo para ensartarme toda su reata de un jalón, su miembro entró sin dificultad hasta el fondo de mis entrañas arrancándome gemidos de placer.
- Vaya que te encanta tener el culo lleno de carne – dijo mientras los otros dos saltaban algunas risas.
La forma en que me estaba cogiendo me hacía disfrutar de su penetración tanto que los jadeos que escaparon de mi boca llenaron por completo la improvisada prisión, o mejor dicho, la caja cerrada de la pasión.
El que estaba disfrutando de mi cuerpo, aumento su ritmo y, lanzando unos gemidos, se vino en mi interior. Cuando se retiró no me dio tiempo a moverme porque inmediatamente el de la verga más pequeña y gruesa tomó su lugar.
Este me la metió casi de golpe, con dos empujones ya estaba dentro, el grosor de su pene era mucho, me lastimó por la forma violenta en que me la metió, sin esperar nada, empezó un mete saca rápido que no me resultaba tan doloroso. Cuando empezaba a acostumbrarme, se retiraba hasta casi sacar su virilidad y embestía bruscamente hasta enterrarme todo su tieso miembro y permanecía quieto por unos instantes. En esos momentos mi cuerpo se convulsionaba por tanto goce que me estaba dando a pesar de que era una mezcla de placer con dolor.
Llegó un momento en que mi ano estaba tan abierto, que las molestias desaparecieron, dejando paso al goce por tanta verga recibida, al cabo de algún tiempo me dijo:
- Ahora te la voy a meter con las piernas al hombro, quiero ver tu cara mientras te ensarto.
Obedecí con prisa para que me la ensartara de nuevo, me acosté boca arriba alzando las piernas, él se las puso sobre los hombros y enfiló su gorda verga hacia mi culo, me la dejó ir completa sin ningún miramiento, escuché el golpeteo de sus huevos en mis nalgas, eso me acabó de prender y quise hacerla algo más rico para que me llenara de semen el ano, apreté el esfínter mientras metía y sacaba su garrote, eso hizo que dijera entre jadeos y gemidos:
- Vaya que te encanta que te cojan, tienes el culo más sabroso del mundo.
- Pues disfrútalo papi, no te vayas a venir rápido – respondí con el placer reflejado en mi rostro.
Continuó entrando y saliendo de mi orificio por varios minutos más hasta que sentí que su cuerpo se tensaba y me penetraba tan profundo como podía, sentí las contracciones de su orgasmo, fueron muy claras y supe que los jugos de su pasión me habían llenado por dentro.

Pasado un tiempo, algo así como 20 minutos, dos de ellos destaparon unas cervezas para seguir emborrachándose, aproveché para vestirme, lo que deseaba era que ya se terminara aquella horrible aventura.
En cuanto terminaron se beber, abrieron la puerta y me dejaron bajar, no sin antes advertiré que no volteara porque me podría ir mal, así que en cuanto estuve abajo, caminé rápidamente sin tratar de verlos.


Ahí termino mi aventura, que empezó como pesadilla, pero se convirtió en una caliente sesión sexual.


Espero sus comentarios en mi relato.


Comentarios


Aaayy que rico tres Vergas...Me encanta...
perfil rogerinavazquezzunig


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Nombre do Relato


Codigo do Relato
5652

Categoria
Transexuales

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