EL PINTOR
( Relatos Gay )


El caso es que quería realizar un cambio en de pintura en una pared de mi apartamento y le comente a mi amigo Gabriel si conocía a alguien que me pudiera realizar e trabajo. Me habló de un tal Oscar, que se dedicaba a este tipo de trabajos, me dio su teléfono, llame y quedamos en que vendría en la tarde para ver de qué se trataba el trabajo a realizar y ponernos de acuerdo. A eso de las 2 de la tarde tocan el timbre, abro la puerta y se presenta Oscar, joven, moreno, de aproximadamente 1,75 de estatura, bastante delgado, con cara de niño y hasta me pareció que tenía como de 16 años de edad.

-          Una pregunta Oscar ¿eres mayor de edad?

-          Claro que si señor, tengo 18 años

-          Pues pareces menor, me podrías mostrar tu identificación?

Me presentó su identificación y como observé en ésta hacía cinco meses cumplió su mayoría de edad. Esto lo hice porque en este país no se permite el trabajo a menores de 15 años a menos que sus padres firmen una nota legal al respecto.

-          Muy bien, veo que si eres mayor de 18, perdona mi desconfianza

-          No se preocupe, ya me la han solicitado antes porque parezco de menor edad.

Sonrió y pude ver en su rostro una de las sonrisas más sensuales que haya visto antes. Aparentemente Oscar lo notó.

-          Bueno, este es el trabajo que necesito realices.

Y nos pusimos de acuerdo para la mañana siguiente que vendría a realizarlo.

Esa mañana a las 8, Oscar llegó a mi casa vestido con una camiseta que dejaba ver bastante su delgadez, unas tenis sin calcetines y con un bermuda donde la verdad se le movía deliciosamente su pene al caminar y que parecía ser bastante pequeño.

-          Muy buenos días señor, aquí estoy listo para trabajar.

-          Buenos días Oscar, pasa adelante y dime Beto, así me llaman todos y eso de señor me hace sentir muy grande

-          Esta bien Beto, je je je

Oscar inició su trabajo y a eso de las 9:30 a.m. le invité a tomarse un refresco. Aceptó y nos sentamos frente a frente en dos sillas y pude ver entre su bermuda la cabeza de su verga casi completamente escondida en su prepucio y bastante morena, más que su color de piel. Oscar se dio cuenta y se levantó para seguir trabajando.

-          Seguiré con mi trabajo Beto

-          Muy bien Oscar. Y una pregunta indiscreta ¿tienes problemas cuando quieres dejar la cabeza de tu verga fuera del prepucio?

-          Usted habla de gorro?

-          Exacto, je je je, perdón por el lenguaje

-          Ja ja ja, viera que no tengo problema, la cabeza sale completa cuando se me para

-          Es que ahora que se te vió tu verga me vino la duda

-          ¿quiere ver como queda?

Esas palabras me llenaron de morbo y aunque imaginé que su tamaño era pequeño le respondí:

-          Si no ves problema, me gustaría verlo

Oscar se bajó su bermuda por la parte de adelante y empezó a tocar su pinga suavemente buscando que se parar.

-          Si quiere la toca

-          Está bien muchacho

Y se me acercó poniéndome su pinga aun dormida cera de la cara a lo que me atreví a buscarla con mi boca.   La empecé a chupar y pude sentir ese sabor a macho limpio.   La vega de Oscar empezaba a crecer rápidamente y no era lo que yo había pensado, era bien grande y muy gruesa.

-          Muchacho, eres engañoso, tu pinga dormida es bastante pequeña y crece muchísimo y es gruesísima, ¿te la has medido alguna vez?

-          Si, mide 24 cms. de largo y como 12 o 13 de ancho.

-          Wow, que dichosa tu novia Oscar

-          No tengo novia, ni he tenido hasta ahora, usted es el primero que me la ha visto.

-          ¿en serio?

-          Si señor

Ante esto la empecé a chupar con más ganas hasta que creció al máximo. Oscar jadeaba y quería meter esa gran verga en mi boca, pero era casi imposible poder comerme esa gigantesca pinga hasta que sus jadeos se hicieron más rápidos

-          Beto, me voy a regar,   ahhhhh,    me riego ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Una gran cantidad de su leche empezó a salir y pude sentir su sabor. Me tragaba cada disparo de leche que daba dentro de mi boca

-          Que deliciaaaaaaa, ahhhhhhh,   que rico, que ricoooooo

Cuando Oscar terminó de eyacular en mi boca abrió los ojos y yo seguía mamando su deliciosa verga

-          Beto, eso fue delicioso, es como me decían mis amigos. Estar con alguien y regarse es mejor que hacerse la paja.

-          Y tu como que no te la hacías hace bastante tiempo porque tiraste gran cantidad de deliciosa leche

-          La última vez fue hace dos días pero esto fue tan delicioso que nunca me había salido tanta leche

-          Y veo que no se te baja de tamaño

-          Ja ja, ja, no creo que se baje. ¿me dejaría metérsela?

-          Lo podemos intentar muchacho, no es tan fácil aguantar una verga de ese tamaño.

Lo más delicioso para mía era saber que esa podría ser su primera penetración y que seguramente eyacularía un poco rápido como lo hizo en mi boca.

-          De veras que no la has metido antes a nadie?

-          En serio Beto, si usted me deja sería mi primera vez, en serio y aún estoy con tantas ganas que quiero sentir eso que dicen cuando uno se la tiene completamente adentro a otra persona

-          Ok, te voy a dar ese placer y me daré a mi mismo el placer de que me des la virginidad de tu pinga

-          Que rico Beto, que rico

-          Pero puedes empezar por excitarme bastante para aguantar esa vergota

-          Muy bien dígame que hacer

Le expliqué brevemente como debía chuparme el culo para que hubiera una mejor opción a que después pudiera meterme su vega sin tanto dolor y aguantársela toda. Oscar me estaba haciendo ver todas las estrellas al pasarme la lengua y querer metérmela en el ano,   lo estaba haciendo muy bien de manera que lo estaba disfrutando increíblemente

-          Oscar, que rico chupas, que rico

-          Me gusta su culito Beto, me gustaaaaa

Me fijé en su verga que estaba destilando una gran cantidad de flujo seminal y yo ante tanto disfrute que sentía no me percaté que rápidamente se levantó y me puso la cabeza de su pinga en la entrada del ano y me dejó ir de un solo empujón esa pinga tan grande completamente lo que me hizo sentir un dolor indescriptible pero delicioso.

-          Oscar, me duele mucho,   sácala, sácala

Pero su disfrute era tan grande que no escuchaba y estaba en el mete y saca sin fijarse ni darse por enterado, era tanto su goce de meter su vergota por primea vez que iba más allá de su razón.

-          Oscar, Oscar

-          Beto, meterla es lo más delicioso de este mundo, que ricooooo, que ricoooo

Como ya había pasado el fuerte dolor y yo sentía un delicioso placer cuando Oscar dejaba que su pinga entrara y saliera en mi ano le pude decir

-          Que delicia Oscar, que delicia de verga tienes, sigue, sigue

-          Lo delicioso es su culo que es tan apretado y me esta haciendo sentir tanto placer

Y la culiada que me estaba dando Oscar duró cerca de quince minutos. Él disfrutaba ver como su verga entraba y salía de mis intestinos. La sacaba toda y la volvía a dejar ir completa y aunque habían vestigios de sangre lo estaba disfrutando a extremos. Quizás por su primera eyaculación en mi boca fue que aquella cogida duró tanto. Como 20 minutos después de cambiar de posiciones sin sacarla en ningún momento pude sentir que sus jadeos se hacían mas rápidos,

-          Beto,   ya me vengo, me vengo, me vengooooooooo

-          Dale muchacho, lléname de leche,   dale fuerte

-          Ya vaaaaa,   que delicia, que delicia, que deliciaaaaaa

Oscar estaba como loco, su disfruta estaba en su máximo y me llenó de su deliciosa leche y en ese momento me besó con tanta pasión que me hizo sentir cada chorro de leche que dejaba salir dentro de mí.

-          Que deliciaaaaaaaaaaaaa,    te doy leche, te la doyyyyyyyyyy,   ahhhhhhhh

Momentos más tarde cuando sacó su verga ya semidormida de mi ano adolorido pudimos observar las manchas de sangre que había producido su intespestiva penetración las cuales estaban unidas a su leche espesa.   Bajé su prepucio y expresó una pequeña queja de dolor.

-          Definitivamente que ya perdí la virginidad de mi pinga Beto

-          Eso parece, eso parece.

-          Y me dejaría volver a meterla

-          ¿cómo? ¿aún quieres más?

-          Claro que si Beto

Y volvió a ensartar su lanza dentro de mi y más tarde me dio más leche.   Había encontrado mi semental, el semental que aunque no es el más guapo si es el gran amante que he creado yo mismo. Espero me digan lo que les pareció.   Envien sus mensagens.
                                




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Detalles



Nombre do Relato


Codigo do Relato
4016

Categoria
Gay

Fecha Envio


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2