Amante inesperado
( Relatos Transexuales )




Estimados lectores, en esta ocasión le contaré cómo conocí a quién se convirtió en mi amante, por la forma en que sucedió no sabía qué lo íbamos a gozar mucho, espero les agrade…

Conocí a Juan en una red social, poco a poco nos fuimos haciendo más y más amigos, hasta que un día me pidió ayuda con algo de música puesto que iba a tener una reunión con sus amistades y deseaba que todo saliera a la perfección, llevaba conmigo una memoria usb con gran variedad de temas, toda una buena selección para hacer de su fiesta un éxito, pasé a su casa y me recibió con mucho gusto.
- Hola, mucho gusto Ricardo, en verdad no sabía que hacer porque casi no tengo discos compactos, los poco que tengo son los que me gusta escuchar pero casi nada de temas bailables, espero que con lo que trajiste la pasemos genial.
- El gusto es mío, ¿qué es lo que tienes de música? – atractivo, de unos 35 años, alto, blanco, guapo y llevaba unos jeans con playera roja ajustada.
- Pasa y te muestro lo que tengo.

Entramos y me llevó a su habitación, limpia, decorada con buen gusto aunque sobria por ser un departamento de soltero.
Encendió el equipo y abrió una carpeta para mostrarme lo que tenía, por lo que vi supe de inmediato que solo eran temas instrumentales principalmente, que solo servirían para deleitar el oído, así que le dije:
- Con esto que te voy a copiar, van a estar muy contentos, traigo mucha música bailable, pop, rock & roll, salsa, bachata, romántica, tanto en español como en inglés, todo lo que puedas necesitar para que se diviertan.
Mientras conectaba la memoria para descargar en su equipo, me dijo amablemente:
- Te voy a traer algo para beber, ¿que gustar tomar?
- Sin afán de molestar, tal vez tengas algo no muy fuerte, quizá una cerveza fría, gracias.
- No tardo – respondió solícito.
Comencé la descarga concentrándome en mi quehacer, ni siquiera me di cuenta cuando regresó con un par de cervezas heladas, me entregó una al tiempo que me decía:
- ¡Salud!, por la tremenda ayuda que me estás brindando.
Destapando mi bebida, la alcé y, chocando la suya, respondí:
- Salud.

Conforme iba copiando carpetas, fuimos tomando las cervezas, de vez en vez, le comentaba algo de lo que le estaba dejando y su sonrisa aumentaba porque sabía que todo saldría perfecto.
La gran cantidad de archivos estaba tomando algo de tiempo, así que, cuando nos acabamos la primera tanda de cervezas, sin preguntar, trajo otras más, entre sorbo y sorbo de las siguientes, me dijo como si nada:
- Sabes, la reunión es para personas que no son heterosexuales, tengo muchas amistades que son gays y lesbianas, y quiero que estén a gusto.
Su comentario me hizo pensar de inmediato que él era bisexual o algo así, pero no deseaba que se enterara que soy como sus amigos, por lo que le dije:
- Yo también conozco personas como ellos y ellas, no me asusta tener ese tipo de gente entre las mías.
Su amplia sonrisa de dejó ver que yo no rechazaba ese tipo de relaciones, así que mientras destapada unas cervezas más, comentó:
- Si gustas puedes venir, es el sábado y empezamos a las 9 de la noche, te invito.
Medité un par de segundos antes de responderle, pero como me acababa de invitar, no podía rechazarlo, le respondí muy despacio:
- Es que los fines de semana los dedico a la familia, te agradezco mucho pero no creo que pueda asistir.
- No te preocupes de todos modos si te animas, te recibo con mucho gusto.

Seguimos platicando de cosas sin importancia hasta que sentí su mano acariciando una de mis piernas, no lo rechacé porque soy travesti en la intimidad y me encanta sentirme como mujer, dejé que me tocara un poco más de tiempo hasta que me preguntó directamente:
- ¿A ti que te gusta?, ¿hombres o mujeres?
Sin pensarlo mucho, respondí sinceramente porque es muy guapo me gustó bastante desde que llegué
- Mira, soy casado pero me acuesto con hombres, soy pasivo y me encanta hacer orales.
Su cara se iluminó con esa encantadora sonrisa que tiene, la caricia en mi pierna se intensificó más y, acercándose, me murmuró al oído:
- Qué bueno, soy activo y me encanta que me chupen la verga – me pasó un brazo por la cintura y me jaló hacia él – en cuanto acabes, ¿no te gustaría pasarla rico conmigo? – finalizó preguntando.
- Ay que cosas me dices – respondí con un tono de voz más agudo – claro que quiero, eres guapo, ahora voy a ser tu mujer, me llamo Rikka y quiero ser tuya.

Sin palabras de por medio, jaló la silla en la yo que estaba sentada (ya actúo como nena) y me dio un beso delicioso, nuestras lenguas parecían 2 serpientes enroscadas, sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo, tocando, acariciando y pellizcando, lo abracé para reducir el espacio que nos separaba mientras disfrutaba de todo lo que me hacía, pasados unos minutos se separó de ese apretado abrazo y me dijo mientras se levantaba:
- Mira cómo me tienes – señalando hacia su entrepierna – estoy totalmente excitado, ¿cómo le vas a hacer para quitármelo?

Sin responder a su pregunta, solo giré mi silla y le empecé a abrir el pantalón, acaricié su virilidad por encima de su ropa interior durante unos instantes para luego bajar su bóxer lentamente, su larga verga saltó hacia adelante apuntando directamente a mi boca, la cual abrí para poder lamer aquella tiesa estaca de carne, unos leves gemidos me indicaron que Juan lo estaba disfrutando, así que me la fui metiendo muy despacio hasta que su pubis quedó junto a mis labios, la saqué y la metí hasta el fondo para que lo gozara, mis mamadas siguieron hasta que empecé a saborear el salado líquido pre seminal, en ese momento me tomó de la mano, hizo que me levantara y me llevó a la cama.
- Ven acá amor – me dijo tiernamente – quiero que estemos más cómodos.
Con mi cara enrojecida por la calentura, me dejé llevar hacia el mullido lecho, se quitó la ropa y me instó a que lo imitara, algunas veces llevo ropa interior de mujer y esa vez no era la excepción, traía una tanga minúscula de color negro que fue lo único que me dejé puesto.

Su sorpresa era enorme, me miraba con un deseo palpable, se levantó se la cama y se puso detrás de mí, sus caricias ahora eran intensas y no dejó ni una parte por tocar, cuando se apoderó de mis nalgas, sentí un escalofrío recorriéndome de arriba abajo, al terminar de tocarme el trasero, me acercó su tieso miembro poniéndolo exactamente en medio, eso me hizo desear que me hiciera el amor cuanto antes.
Nos acostamos y sus caricias no se detuvieron, al estar yo boca arriba, se montó a la altura de mi pecho y me puso, nuevamente, la verga en la boca, ese tremendo garrote volvió a entrar hasta mi garganta haciéndome sentir un poco de arcadas pero no estaba dispuesta a dejar de chuparla, al rato, se incorporó y muy lento me bajó la tanga mientras me preguntaba:
- ¿Cuál es tu posición favorita?
- Como a ti te guste papacito – repuse con la respiración agitada.
- Entonces vamos a empezar con las piernas al hombro – respondió mientras me acomodaba en la orilla de la cama.

Abrió mis piernas y las levantó para poder verme el culito ansioso por tener dentro su miembro, se agachó para darme un delicioso beso negro, que a mí en lo personal me hace perder la cabeza, lo lamió, lo besó, y tomando un tubo de lubricante, me puso un poco en la entrada de mi anillo, jugó un poco con sus dedos, metiendo primero uno, luego 2 y terminó clavando 3 en mi ano, tan cachonda estaba que ni siquiera me lastimó, al sentir que dejaba de hacerme la penetración digital, vi que tomaba un condón y se disponía a ponérselo, lo interrumpí diciendo:
- Déjame ponerlo yo papito – dije mientras se lo quitaba de las manos, acto seguido lo abrí, me lo puse en la boca y se lo coloqué perfectamente en su ardiente herramienta de placer.
Creo que nadie le había puesto un condón de esa forma ya que me dijo con cara de asombro:
- Eres toda una experta poniendo condones.
Al terminar de decir eso, me alzó las piernas y volvió a lubricar mi esfínter, puso la enrojecida cabeza de su pene en la entrada de mi agujero, mis delicadas paredes anales se iban abriendo tratando de recibir la ración de carne que estaba entrando muy lentamente, Juan me estaba dando una cogida riquísima, de repente me dijo:
- Ya la tienes hasta adentro nena.

Al escuchar eso, comencé a contraer y distender mi ano para darle más placer, pude ver su expresión de gozo mientras su verga recibía el tratamiento que yo le estaba dando, sus gemidos subieron de intensidad inundando la recámara por completo, sus embestidas me estaban llevando al paraíso, al poco rato, me sugirió que cambiáramos de posición, él se acostó boca arriba y me menté sobre mi amante, cabalgué por varios minutos sintiendo como me llenaba de reata, hasta que volvimos a cambiar de lugar, ahora me la metería de perrito.
Empinada como Juan deseaba, me la clavó de golpe hasta el fondo, eso me hizo gemir porque no esperaba que me poseyera tan bruscamente, sus embates ahora eran con mucha fuerza, profundas y deliciosas, no se detuvo por nada, supuse que estaba a punto de venirse, así que repetí el masaje anal que tentó le gustó, en cuanto sintió que mi culo apretaba su verga, se aferró fuertemente a mis caderas hasta que, con un grito ahogado, vació toda su leche dentro del condón, seguí con las contracciones anales para que quedara totalmente vacío, en cuanto sentí que sacaba su verga, le dije en tomo amoroso:
- Mi vida, eres fabuloso como amante, debes tener muchas hombres y mujeres que quieran acostarse contigo.
- ¿Me creerías que tiene como 2 años que no lo había hecho con hombres?
Me quedé asombrada por esa inusitada confesión, no supe que decir y tan solo me fui en silencio al baño para asearme, creo que por la forma en que me lo dijo puede ser cierto.

Salí del baño y pude ver que ya se habían descargado todos los archivos, así que me despedí con un apasionado beso, mientras me dirigía a la puerta, me tomó del brazo y me preguntó:
- ¿Te puedo volver a ver?
Sonriendo le respondí:
- Solamente que lo hayas disfrutado y quieras repetirlo en otra ocasión.
- Por favor, haz lo posible por asistir a la fiesta, te doy mi número de celular por si te animas – finalizó.
Registré su número en mi cel y me alejé con una sonrisa en mi cara.


La segunda parte la voy a publicar en fecha próxima, estén pendientes amables lectores, ¡hasta luego!

Foto 1 del Relato erotico: Amante inesperado




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Detalles



Nombre do Relato


Codigo do Relato
5400

Categoria
Transexuales

Fecha Envio


Votos
2