Alejandra venía entusiasmada porque se acercaba la fecha de una reunión de ex compañeros del colegio secundario. Se trataba de un aniversario importante de aquella promoción por lo tanto le era imposible faltar.
Como imaginarán estuvo como loca comprando ropa, accesorios y calzados para lucirse en tal evento, además de sesiones con la esteticista, la podóloga y la infaltable asistencia al gimnasio de lunes a viernes.
Por mi parte tal vez tendría que haber inventado una excusa para que Alejandra fuese sola, si a decir verdad ella junto a sus compañeros serían los protagonistas de la fiesta, además nuestra diferencia etaria me bajaba el autoestima. Ella una rubia exuberante tan joven y yo un veterano panzón y con pronunciada alopecia lo único en que pensaba es que tal vez podría avergonzarse de mí.
Por suerte ella no lo sentía de tal modo y el evento estaba pensado para que todos fueran con sus parejas y además me prometió portarse bien.
Llegamos y el lugar era espectacular, un imponente salón con una decoración magnífica con muchas mesas, una pista de baile, luces y un escenario.
Tuvimos la suerte de compartir mesa con sus ex compañeras de curso y como imaginarán mi esposa desde el comienzo fue objeto de miradas de parte de todos los hombres del lugar, y cuando digo de todos, era de todos. Se la comían con los ojos.
Imposible no mirarla con ese vestido largo y ceñido de color rojo que le quedaba de maravillas y para coronar, un toque de fetiche le generaban sus sandalias de tacos altos que la erguian y destacaban de maravillas su cuerpo y sobretodo esa cola redonda y parada que como ya le es costumbre Alejandra la mostraba orgullosa y sin disimulo.
La noche transcurría sin sobresaltos y a pesar de que yo intercambiaba palabras con los esposos de sus compañeras no encontraba diversión, por el contrario me sentía bastante tedioso e incómodo más que nada por mi diferencia de edad con los presentes y nada hacía suponer que en algún momento pueda sentirme más a gusto.
Y después de terminar de comer pusieron música y eso hizo que la velada se torne más alegre.
_Amor por favor vamos a bailar sí?_ me pidió Ale con una mirada tierna y llena de ganas.
La tome de la mano y nos dirigimos a la pista, que para ese entonces ya estaba bastante concurrida.
La sensualidad con la que se movía mi mujer acentuó las miradas de todos los hombres que estaban a nuestro alrededor y también de aquellos que permanecían sentados juntos a sus parejas.
En especial observé que en una mesa que daba a la pista había alguien que la miraba muy entretenido, o mejor dicho... Le miraba el culo sin descaro alguno.
Era un hombre que se encontraba solo, vestido muy elegante, lucía un reloj de oro y un cigarrillo en mano. Casi sin movimiento alguno, solo seguía con su mirada fija en la cola de mi mujer que se meneaba al ritmo de la música.
Presentí que ese señor estaba algo excitado con los ojos fijos en mi rubia esposa y si bien lo miré a la cara y él a su vez a mí, sin ningún tipo de reparo redirigió la vista al culo de mi mujer como si yo no existiese.
La situación me había causado un principio de erección y quizás fue por eso que tuve el coraje de seguir adelante con el juego. Como marcando territorio la agarré de la cola a Alejandra con las dos manos y le di un profundo beso. Ella me miró sorprendida sin sospechar nada, cuando me preguntó al oído qué fue eso del beso y de mis manos inquietas, ya que jamás me atrevería a hacer algo así en público (hasta ese momento, claro).
Es que la situación elevó mi libido y ya tenía una erección que por suerte al haber tanta gente a nuestro alrededor podía ocultar.
De pronto el sujeto mirón me tomó por sorpresa y lo tuve en un abrir y cerrar de ojos a mi lado.
_Le molesta si la saco a bailar?_ me preguntó apoyando su mano en mi hombro.
_No, para nada_ le dije mientras Alejandra quedó pasmada al verlo.
_Hola Mario que bueno verte!!_ dijo ella con un gesto de si se quiere sorpresa.
Por mi parte quedé más excitado que antes, tal vez por como la miraba y por el hecho de imaginar si pudo haber pasado algo entre ambos en aquellos tiempos del bachillerato me tenía un tanto alterado y eso no me hizo pensar muy bien.
_Voy al baño, los dejo solos_ les dije.
Apenas llegué me metí en un reducido y me bajé los pantalones. Como mi erección era total aproveché para masturbarme recordando la mirada de Alejandra cuando lo vió y a su vez en las miradas de ese tipo hacia mi mujer.
Al salir del baño todos los concurrentes dejaron de estar sentados y salieron a bailar, por lo que no me fué difícil encontrar una silla libre y me senté lo más cercano a ellos para poder apreciarlos mejor.
Los ví y noté que al rato de estar bailando de frente, ella se dio vuelta y comenzó a moverle el culo como en un movimiento de "perreo" mientras él volvió a clavarle los ojos en esa zona tan erótica de su cuerpo cuando ella lo miró y le sonrió quedando nuevamente frente a frente.
Se acercaban, se decían algo, reían y seguían bailando. Ya la erección me decía que tenía que hacer algo. Y aprovechando que la zona de las mesas estaba a oscuras, me tapé con una parte del mantel, me abrí el cierre del pantalón y saqué mi miembro de ese encierro y me masturbé despacio viéndolos. Es que necesitaba descargar esa tensión.
Realmente estaba deseando que pasara algo más, pero no fue así, siguieron bailando y al cambiar el ritmo de la música la acompañó a la mesa donde yo los miraba, lo invité a sentarse y se quedó junto a nosotros.
Pude conocerlo un poco más, nos contó que era piloto de una aerolínea de bandera internacional, que estaba de novio con una azafata y que se encontraba solo en Buenos Aires ya que vino especialmente para la juntada de la promoción del colegio secundario.
A todo eso Alejandra lo miraba con un brillo en los ojos muy especial y entretenida con cada anécdota que el muchacho nos contaba.
Hasta que nos pidió permiso y se levantó para responder una llamada telefónica, ahí nos dejó solos y aproveché para sacarle palabras a mi mujer.
_Vi que la pasaste bien_ le dije a Alejandra.
_Si, Marito es muy divertido y no cambió en nada_ me respondió.
_Y creo que también está loco por vos_ le dije sonriendo.
_Si, me lo dio a entender_ río con picardía
_Cómo?
_En un momento me le puse de espaldas y me susurro al oído que no me diera vuelta, porque sigo teniendo la cola más linda del mundo pero que no se quería desubicar porque vos me estabas vigilando_ me dijo algo risueña.
Sus ojos lo decían todo, se le notaba excitada.
Igual no me sorprendí, yo sabia lo mucho que le gustaba eso de calentar hombres.
En ese instante volvió Marito entonces se interrumpió nuestra conversación.
_Me esperan aquí ? Voy al baño y ya vuelvo_ nos dijo.
La seguí con la mirada, y al ponerse de pie paró mas el culo que de costumbre y lo puso a centímetros de la cara de Mario. Hubiese apostado que lo haría, y de hecho así lo hizo.
Y Marito no pudo dejar de mirarla, le clavó los ojos en esa cola parada y redonda que a kilómetros se dejaba notar que no traía ropa interior porque sobresalía una zanja profunda dentro de ese vestido rojo adherente.
Y cuando Ale se perdió entre la multitud, el muchacho ex compañero de curso arrimó si silla y se acercó a mí.
_Le pido disculpas_me dijo con tono serio.
_Por que?, le pregunté.
_Por no poder dejar de mirar a su esposa_dijo en tono pausado.
_Espero que me comprenda, es que me vienen a la mente los mejores recuerdos de la secundaria.
Alejandra era la chica más codiciada del colegio, la rubia más deseada la más linda sin dudas_ concluyó.
_No se haga problema, me halaga que admiren a mi mujer_ le dije.
_Me alegro que no le moleste, noto que es un hombre de mente abierta.
_Cree que a ella le molestará?
_Que cosa?
_Digo... Volver a revivir viejos tiempos... Le suena la frase esa de "Dónde hubo fuego cenizas quedan?".
Me corrió un sudor por la espalda, mi grado de excitación ya no me dejaba pensar con claridad.
No le contesté ni media palabra y mi silencio le dió pie para seguir.
_Es que Ale y yo fuimos novios, y como imaginará verla así tan hermosa me trae viejos recuerdos...
_Se lo dejo pensar, si lo cree posible avíseme_ dijo y guardó silencio cuando la vimos regresar a nuestra rubia.
Y yo a esa altura de la noche no solo lo creía posible, sino que en lo más profundo quería ver que algo pase.
Estaba seguro que no me iba a ser difícil convencer a Ale, es más, a ella le encanta eso y qué mejor que tenga intimidad con alguien ya conocido, el chico me había caído muy bien y al parecer habían terminado la relación en buenos términos.
_No saben cuánta gente había en el baño!!_ nos dijo Ale al regresar mientras tomaba asiento.
_Amor te sentís bien? Te noto raro_me preguntó.
_La verdad que no... Creo que la bebida no me cayó bien. Necesito aire fresco. Que tal si nos vamos y lo llevamos a Mario a recorrer un poco la ciudad? Me contó que solo está aquí de pasada.
_Marito que opinas? Te parece?? Yo encantada_ respondió.
_Por supuesto_ contestó él con una sonrisa.
Nos despedimos de algunos de los presentes, salimos del lugar nos subimos a mi camioneta y partimos.
_Ustedes viven lejos? Lástima que se sienta mal. No los quiero molestar así que mejor me dejan por aquí y yo me tomo un taxi.
_Por mí no hay problema, ya me siento mejor, si te parece te invitamos un café en casa, la noche está fría y es preferible estar en el calor del hogar_ respondí algo turbado como buscando llegar a algo más concreto.
_Si a Alejandra no le molesta me encantaría.
_No, por favor como me va a molestar_ dijo ella mientras me miraba sorprendida.
Cancelamos el paseo por la ciudad y apuré el camino a casa. Estaba muy excitado y quería llegar lo antes posible.
Cuando llegamos a casa tomamos asiento en el living mientas Ale se dirigió a preparar café.
_Jorge usted cree que va a ser posible? Digo no se me va a arrepentir no?_preguntó con tono impaciente.
_Dejemos que las cosas fluyan, por el momento vamos a tomar un rico café y vemos _ respondí desafiante.
Mario después de mi respuesta mantuvo la compostura, y a decir verdad el sí de mi parte ya tenía, por lo que esperaba a mi mujer con una paciencia infinita que tal vez no yo la tendría.
En ese momento la dama de rojo regresó de la cocina con la bandeja y tres tazas de café.
_Perdón no quise interrumpir pero que están tramando los dos?_ nos preguntó intrigada.
_Ah pensé que tu marido te contó algo_ dijo él
_De que hablaste con mi marido?... no sé, no me dijo. De qué hablaron? _quiso saber ella impaciente.
Se notó en su rostro que captó la idea, entendió que tramábamos y el brillo en sus ojos la delató.
Ella me miro y sonrió nerviosamente, se ruborizó, creo que por una mezcla de excitación y vergüenza y tal vez sorpresa.
Por unos segundos todo quedó en silencio, dejó la bandeja en la mesa de vidrio y los cafés quedaron ahí en segundo plano, nadie atinó a siquiera agarrar una taza.
Era el momento de ambos. Mario tomó la iniciativa y se puso de pie para tomarla de la mano. Estuvieron frente a frente dejándola de espaldas a mí, quien seguía atentamente la escena y no quería perderme de nada.
Se besaron y cuando ya la sintió entrada en confianza lentamente le bajó los breteles para dejar caer el vestido y por la suavidad de la piel de mi mujer la fina tela de color rojo pasión se deslizó sin problemas hasta llegar a sus pies.
A todo ésto Ale estaba que explotaba y no omitia palabra, entonces le hice un gesto a Mario para que la acerque un poco más, hasta casi rozar su culo con mi cara.
Marito se desprendió el cinturón, bajó su pantalón y sacó su miembro totalmente erecto. Ella lo miró con sorpresa y no era para menos, el tamaño llamaba la atención, era enorme largo y grueso y tenía la zona pública totalmente rasurada, quizás eso lo hacía lucir enorme?
Nunca hubiese imaginado que Marito portaría terrible pija, pero si fue el novio de Ale en el pasado por algo ella lo habrá elegido.
Ale tomó ese trozo de carne con la mano y comenzó a acariciarlo. Lamió y fue jugando con la lengua por la cabeza y mientras lo hacía, lo miraba a los ojos. Era la primera vez en la noche que noté que Mario había perdido el control, más cuando Ale abrió bien la boca y se introdujo el miembro hasta el fondo.
Ale parecía no tener problema, lo hacía con entusiasmo, toda una experta porque esa pija le era familiar, y en pleno acto tuvo una primera arcada porque le había llegado a la garganta.
De todos modos nada la detuvo y las arcadas ya eran más seguidas y el esfuerzo de tragársela toda había llenado sus ojos de lágrimas y las gotitas cristalinas que salían de sus ojos hicieron correr su maquillaje. Pero seguía chupando y chupando entusiasmada.
Y mientras Alejandra seguía inclinada mamando el pene de Marito, no me pude contener y me arrodillé detrás de mi mujer. Y como buscando consolarla porque sentí que la estaba pasando mal con semejante herramienta que le entraba hasta la garganta le abrí el culo con las manos y metí la lengua en su agujero menor. Ella gimió al sentirme, giró su cabeza para mirarme, enterró más la cola en mi cara y siguió chupando.
Tal vez logré aliviarla o darle un plus de placer, no lo sé, pero necesité hacerlo.
Yo metía y sacaba la lengua mientras ella empujaba el culo en mi cara y se masturbaba con furia. Estuvimos así los tres un rato hasta que Ale tuvo su primer orgasmo.
Ni bien Alejandra acabó Mario le sacó la pija de su boca y me pidió que me salga de ella, se ensalivó un dedo y se lo metió hasta el fondo en la cola.
Ale pegó un terrible gemido y flexionó nuevamente la espalda para él.
El dedo entraba y salía con rapidez, sin problemas de dilatación.
_Se nota que sos una señora que se porta muy mal, tenés la colita muy abierta._ le dijo al oído.
Al segundo Mario ya tenía tres dedos dentro de la cola de mi mujer. Los entraba con fuerza y los sacaba despacio, así una y otra vez. Eso fué mucho para hacerla gemir a Alejandrita descontroladamente.
La hizo arrodillar sobre el almohadón apuntando la cola hacia mí que quedé a un lado.
De pie y apoyado en el respaldo del sillón la agarró de los pelos y le refregó su trozo de carne por toda la cara. Ella se la metió en la boca por segunda vez hasta hacerla desaparecer. Se notó que le encantaba, chupaba como nunca la había visto antes hacerlo y a ambos se los notaba terriblemente excitados con una conexión única.
_Mostrale bien ese culo abierto a tu marido_decía Marito y ella obedecía sacándolo bien para afuera.
_Ahora metete un dedo_ ordenó él y ella volvía a obedecerlo clavando un dedo en su cola sin objeción.
Yo sentado miraba a mi rubia luciendo en cuatro patas ese culo tan redondo y metiéndose un dedo en su agujero tan pequeño.
Y Marito el ex novio la tenían totalmente dominada, nunca la había visto tan puta.
En un momento se calmaron y supuse que le largó una bocanada de leche en la boca. Ella era un desastre, tenía su pelo revuelto, la cara manchada de maquillaje y sus tetas rojas por las manoseadas que le había pegado.
_Perdón Jorge pero no me pude aguantar_ me dijo el hombre totalmente alucinado confirmando mis sospechas.
Eso fue muy excitante tanto que tuve que hacer un esfuerzo para no eyacular pero no fue así y disparé mi leche por todos lados mientas los dos se besaban.
Es que veía sus lenguas que se trenzaban en lucha como si fuesen de nuevo dos adolescentes.
Estuvieron así un rato, lengua con lengua. La escena era súper erótica y yo ya necesitaba ponerla dura otra vez, masturbarme y tener otro orgasmo tan solo con mirarlos, cuando me interrumpió para hablarme.
_Jorge me voy a coger a su mujer pero me gustaría hacerlo con un poco más de privacidad. Usted tendría alguna objeción?_ me preguntó.
-No_ respondí apenas. Aunque nuestro trato desde el primer día con Ale fué que yo tenía que estar allí presente si ella tuviese sexo con otro hombre.
_Le agradezco mucho, si no le molesta me gustaría darle a ese culo toda la noche como en los viejos tiempos.
_Nos podría dejar solos? preguntó finalmente.
_Si Ale así lo quiere no hay problema_ respondí con una sonrisa nerviosa y buscando la mirada de Ale como para que ella no rompa nuestro pacto pero no fue así.
Ella me miró con una expresión como de "Perdón amor, juntó sus manos como pidiendo disculpas y entonces entendí todo y los acompañé a nuestro cuarto.
Al quedarme en la puerta de la habitación mi mujer fijó un beso en mi frente y me dió las gracias, lo miró con deseo y tomados de la mano entraron.
Y si bien me cerraron la puerta en la cara yo sentí la necesidad de mirarlos, necesitaba verlos amarse y espié un poco con la puerta entreabierta.
Se arrimaron a la cama, el le quitó el calzado y Ale metió toda la verga de Marito dentro de su boca por tercera vez mientras él le tomaba la cabeza con las dos manos marcando el ritmo.
Estuvo así unos minutos, su boca subía y bajaba por el miembro de su ex novio hasta que en un momento descendió a sus huevos, no conforme bajó un poco más hasta encontrarse con el ano del piloto aeronáutico, el cual lamió con placer. Jamás imaginé que haría algo así.
Ver la cabeza de mi esposa Alejandra enterrada en el culo de Mario fué tan caliente que me fué imposible no acabar.
Ella alzó la vista, lo miró con esa cara de puta tan característica que solo ella puede poner y volvió a meterle la lengua en el culo.
La estimulación anal a Marito le había hecho efecto, su verga que se encontraba algo flácida luego de haberse descargado todo minutos antes ya había aumentado considerablemente su tamaño y volvió a tenerla dura como un mástil. Yo estaba exhausto cuando escuché que alguien golpeó la puerta, quizás era algún vecino de un departamento que venía a quejarse por tanto escándalo.
Fui a ver y por suerte no era nadie, y habrán pasado unos minutos y comencé a oír a mi esposa gimiendo desesperada. Me apuré en regresar al dormitorio y volví a entreabrir la puerta.
Ahí estaba mi mujer sentada sobre Marito con la verga de éste enterrada en el culo y cabalgando a un ritmo apasionado. La escena me produjo nuevamente una erección sin precedentes y comencé a masturbarme otra vez.
Ella solo gemía y le metía la lengua en la boca mientras seguía hamacándose sobre él.
Entre jadeos no se pudo contener y en una acción repentina su amante le inundó las tripas con su leche.
Ella quedo tendida sobre Marito cuando este le preguntó si le había gustado.
_Mucho!! contesto ella casi sin fuerzas mientras lo besaba.
Y con el hecho consumado lo mejor que pude hacer fue irme a descansar a la habitación de Florencia, la hija de mi mujer quien por suerte no estaba presente.
Supuse que la pareja de ex novios tendrían muchas cosas que charlar y hacer, y en lo más mínimo se iban a preocupar por mí.
Débil como estaba luego de aquellas potentes eyaculaciones me dormí tan profundo y placentero que no escuché nada.
Al despertar ya estaba amaneciendo. No sabia cuanto tiempo había pasado y cuántas veces habrán tenido sexo, y me sorprendió que todo estuviese en silencio. Estarán dormidos? imaginé.
Sin hacer ruido me dirigí hacia el cuarto y la puerta estaba cerrada por lo que con mucho cuidado para no despertarlos la abrí.
Había imaginado mal, mi rubia esposa estaba en cuatro con la cara apoyada en la almohada y tenía la cara de Mario nuevamente enterrada en su cola. El espectáculo me produjo una erección de inmediato cuando Marito se percató de mi presencia.
_Hola Jorge perdón si lo despertamos_ me dijo y volvió a chuparle el culo sin importarle que yo los mire.
_Hola amor como estás? _me saludó ella entre suspiros.
Me fui a sentar a un rincón, necesitaba masturbarme.
_Como durmieron?_pregunté.
_Marito no me dejó_ respondió ella con cara de cansada pero a su vez contenta.
_Mostrale a tu marido como te dejé la cola_ prosiguió él.
Ella así como estaba en cuatro y con la cara sobre el almohadón me mostró su culito totalmente dilatado. Nunca lo había visto tan abierto y colorado. Sin mentir le entrarían cuatro dedos tranquilamente.
_Mirá como me dejo la colita mi novio_ me dijo con cara de puta.
_No hizo otra cosa que darme por atrás, es incansable!! El triple de degenerado que vos!!._ me dijo agotada.
Macho alfa de pecho inflado por las declaraciones de quien ahora era su hembra le dió un beso en la boca y fue directo a poner de nuevo la cara en el culo de Ale. Lo lamía con ganas mientras ella se masturbaba con dos dedos en la conchita.
_Veni mamita que viene de nuevo mas leche_ le dijo.
Y Ale en cuatro patas pegó un grito de placer y aunque no hubo penetración bastó para que le acabe una vez más salpicando sus nalgas, espalda y hasta el pelo con un potente disparo.
Se dejaron caer totalmente rendidos y yo acabé último.
Abrazados se durmieron y yo sin más que mirar volví a la habitación de Florencia.
Volvi a dormir muy profundo y cuando desperté ya era casi de siesta, fui a la cocina y allí los encontré.
_Hola dormilón por fin despertaste_ me dijo Ale, vestida con una remera blanca de entrecasa que le llegaba a mitad de la cola y una tanga negra apenas visible que se le metía toda y estaba con el pelo mojado y descalza.
_Y vos como la pasaste con tu novio?_ le pregunté.
_Me encantó, lo que sí por un tiempo no me voy a poder sentar _sonrió.
Nos acomodamos en la mesa y ella sirvió la comida.
_Jorge su mujer es increíble, tendríamos que repetirlo, si usted nos lo permite por supuesto.
_Cuando quieras...la única condición es que me dejen mirar_ respondí.
Mientras almorzábamos Mario me contó algunas anécdotas de Ale en sus años de colegio secundario.
Entre otras cosas que ella era la culona del colegio y que la apodaban La Araña Galponera, a lo que Alejandra lo interrumpió y le dijo:
_Por culpa de eso fué que vos solo querías cogerme por atrás y tal respuesta nos la volvió a poner dura a los dos.
Fingiendo enojo o más bien buscando la reacción de nosotros dos se dirigió a la pileta a llevar los platos sucios y por su posición la remera se le alzó un poco dejando ver casi todo su hermoso culo cubierto apenas por la diminuta tanga.
_Que vista maravillosa nos estas dando_ dijo el clavándole los ojos.
Ella lo miro y río, al parecer dejó atrás el enojo mientras paraba la cola un poco más provocándonos.
_Mire como me la pone su esposa_ me dijo Mario y me mostró una notable erección.
_Pero creo que ahora le toca a usted_ finalizó con complicidad.
Captando la señal fui hacia ella, me apoyé por detrás y comencé a besarle el cuello y ella respondió frotando el culo por mi miembro.
_Ahora te vas a tomar toda la lechita de tu marido que se portó muy bien con nosotros_ le ordenó.
Ale se dió vuelta, se puso de rodillas y metió todo este flácido miembro en su boca. Y me lo chupaba como solo ella sabe hacerlo, entusiasmada, loca, frenética.
Y lo peor es que notaba en mi cara que no iba a aguantar mucho. Es que esta maldita eyaculación precoz es así .
Alejandra no paró, solo siguió a un ritmo frenético, hasta que le llené la boca de semen, me miró con pasión y lo tragó todo.
Esa fue mi recompensa por haberlos dejado solos toda la noche en mi cama matrimonial.
Nos bañamos, nos vestimos y lo acompañamos a Mario hasta la puerta de entrada del edificio.
Intercambiaron números de teléfono y en su próximo vuelo con destino Buenos Aires Marito acordó volver a nuestro departamento.
Y Ale quedó más que feliz por aquella fiesta con sus compañeros de promoción, en especial con uno de ellos, y no tendrán que pasar muchos años para volver a reencontrarse, claro está.