Película de estreno.
( Relatos Fantasias )




Cuando escogió los boletos, en pantalla, supe que no habíamos ido al cine a ver la película. Última fila, escondidos en la esquina lateral derecha. Y así fue. En cuanto nos sentamos comenzó a meter mano, a pesar que la sala continuaba prácticamente iluminada. Un beso largo, húmedo, donde su lengua se enroscaba en la mía. La mano apretando firmemente la teta. Su respiración agitada. Lo sentía más nervioso y ansioso de lo normal.

-        ¿Roberto?

Una voz nos sorprendió y detuvo nuestra marcha.

-        ¡Antonio! ¿Qué pasó? ¿Con quién vienes?, le inquirió Roberto.
-        Solo. Respondió apesadumbrado aquel chico que ahora sabía se llamaba Antonio.
-        Ven, siéntate con nosotros. Dale permiso, me ordenó prácticamente.

Así que Antonio, se sentó a lado mío, sin siquiera presentarse. No sé porque aquella platica me había resultado un tanto falsa, fabricada, pero no le presté mucha atención en el momento, sólo estaba molesta porque había detenido el instante y me cohibía la presencia del recién llegado. A Roberto no le importó en absoluto, seguía acariciándome la pierna sin pudor, consiguiendo que se me levantara el vestido y dejaba al descubierto mi muslo.

Los dos amigos hablaban por encima de mí, provocando que yo fabricara una sonrisa acartonada de tan incómoda que me sentía. Es como si hubiera desaparecido. Aquella plática me había anulado casi por completo. Lo único que me mantenía en el espacio eran las caricias de Roberto y la cercanía de Antonio. Estaba tan encima de mí, que su antebrazo rosaba en ocasiones mi pecho. Yo me retraía un poco, pero eso provocaba que el otro avanzara más.

Las luces se apagaron finalmente y la sala estaba prácticamente vacía. En cuanto cayó la oscuridad Antonio coloco su mano sobre mi muslo. Intenté alejarlo pero me apretó con fuerza y comenzó a acariciarlo. Voltee a ver a Roberto pero este parecía ensimismado con la pantalla que comenzaba a iluminarse.

Roberto subía y bajaba la mano, era imposible que no se hubiera percatado de la extremidad de su compañero. Era improbable que las manos no se encontraran. Era imposible que… Entonces sentí el par de manos jugando con sus dedos por encima de mi tanga.

El miedo me asaltó y paralizó, me quedé cuajada, sin poder reaccionar. Sentí como el estomago se me constreñía y el corazón aceleraba. También me hice consciente de que empezaban a fluir jugos de mi interior y de que abría casi mecánicamente las piernas. Mi respiración sse agitaba y mis ojos se apartaban de la pantalla para mirar hacia adentro.

Una mano - ¿cuál mano?- desabotonaba mi blusa, una blusa violeta de ojales y botones grandes. Otra mano - ¿cuál mano? – se deslizaba por mi vientre y acariciaba mi ombligo. Una mano abría el broche frontal de mi bra. Dos manos acariciaban sendos pezones y tetas. No importaba que mano fuera cada una me imbuía de tal lubricidad y concupiscencia que mis fluidos se derramaban por mi entre pierna y mojaban el taburete.

Roberto acaricio mi cabello, era una caricia muy particular de él cuando la excitación lo dominaba. Intentó bajar mi cabeza mientras bajaba el cierre de su pantalón pero un rapto de pudor me contuvo. Lucho un poco con mi reticencia pero poco a poco me fue doblegando, mientras mis ojos le suplicaban que parara. No paro, no cejo en su intento y consiguió clavar en mi boca su afilada y crecida verga. Tuve que recostarme sobre ambos muchachos para poder mamar con presteza el moreno miembro de mi pareja.

Mientras yo engullía compulsivamente aquel sabroso y turgente pedazo de carne, Antonio que había estado acariciando mis piernas con un sublime vaivén, ahora me despojaba de mi tanga. Pude sentir el trato amable con que me fue despojando de ellas, mientras me las quitaba acariciaba mis nalgas y levantaba mis caderas. Continuó acariciando mis rechonchos glúteos, apretujándolos con sus manazas y comprimiéndolos en un apretón lascivo que me hacía estremecer. Acaricio suavemente y con voluptuosidad mi vulva, paseando sus dedos por mi clítoris y mis labios, esparciendo mis abundantes jugos, llevándolos incluso hacia mi ano, para poder usarlos de lubricante y poder ensartar primero un dedo y después dos, en el orificio del ojo del culo.

Mi cuerpo había perdido la reticencia y ahora se entregaba al placer, vibrando y moviéndose con un ritmo personal. Sintiendo en la boca el calor de una verga a punto de estallar y en el culo los vibrantes dedos de alguien que quiere provocar lo mismo. La leche me salto de improviso llenándome la boca, pude apenas contenerla, dejando que se escurriera un poco por la comisura de mis labios. Antonio enterró de golpe sus dos dedos hasta el fondo consiguiendo que me tragara todo el contenido.

-        Cuando quieras, soltó de repente, Roberto.
Entonces Antonio bajó su pantalón y me tomó de las caderas, levantándome, y haciendo que me sentara sobre su verga firme. Sentí como me penetro, era una verga delgada pero larga, me tocaba el inicio de mi útero y lo acariciaba cada vez que arremetía contra mí. Me hizo cabalgar algunos minutos sobre él. Apretujando mi vientre con sus manos. Acariciando a ratos mi clítoris con sus dedos y provocándome al fin un prodigioso orgasmo.
Roberto miraba ausente la pantalla. Llenándose de imágenes mientras mi vagina se llenaba del esperma de su amigo. Mientras se corría por completo apretaba fuertemente mis tetas, haciendo que lo acompañara en un momento de placer.
En cuanto terminó, Me hizo a un lado. Y salió de la sala, no sin antes darle a Roberto un fajo de billetes. Cuando termino la película nos dirigimos a los baños.
-        Toma, dijo Roberto, esta es tu parte.
Lo entendí todo. No estaba molesta, algo triste sí, pero no enojada, la cogida estupenda que acababa de recibir me detenía el mal humor.
-        ¿Quieres ver otra pelí? Me pregunto Roberto cuando Salí del baño. El papá de Angélica dijo que también le gustaría venir al cine solo.
-        ¿El papá de Angélica? ¿La chica de tercero? ¿Alto, moreno, él y que se ve buen tipo?
-        Ese mismo.
-        ¿Nos da tiempo de ir a comer algo? Esta pelí me dio algo de hambre.
-        Sí, claro.




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Detalles



Nombre do Relato


Codigo do Relato
5220

Categoria
Fantasias

Fecha Envio


Votos
2